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La llegada del bitcoin ha hecho innecesaria la existencia de ese intermediario que verifique y controle en solitario la información.

La primera revolución de internet fue cambiar la forma en que trasladamos información y la segunda, consistió en cómo usamos las redes sociales. Hasta hace tan solo unos años, la forma de registrar, enviar y gastar dinero era muy similar a como se hacía en la era previa a internet.

Internet se populariza porque su funcionamiento se basa en un protocolo, un lenguaje común para todas las plataformas que hace posible su interconexión. En ese código común se intercambian mensajes que contienen información. Esto ocurre así desde que Internet fue creado, sin embargo, la evolución ha permitido nuevas posibilidades: ahora el mensaje puede ser dinero.

Para el nacimiento del bitcoin ha sido necesario solucionar algunos de los obstáculos que hacían imposible replicar en la red el intercambio de valor que tiene lugar en el mundo físico. Uno de los principales frenos era el problema del doble gasto, es decir, la imposibilidad de estar seguro de que, al recibir dinero a través de Internet, ese dinero era solo tuyo.

La intranquilidad de que no han guardado una copia de lo que te han enviado y que no está colgado en Internet a disposición de cualquiera que se la descargue, o que no ha llegado a varias personas un mensaje igual al mismo tiempo que a ti, se convierte en una enorme inquietud, más aún si se trata de dinero. Los intermediarios eran, hasta hace poco, los únicos capaces de verificar la fiabilidad de las transacciones. Eran agentes que basaban su existencia y también su negocio en dotar de confianza a los sistemas de pagos o transacciones de valor.

Es entonces, cuando surge la posibilidad de tener una especie de libro mayor digital, un registro verificable que diga de quién es cada unidad de valor en cada momento. La llegada del bitcoin ha hecho innecesaria la existencia de ese intermediario que verifique y controle en solitario la información.

La clave se encuentra en la cadena de bloques o blockchain, un sistema basado en la creación de un registro en el que se van acumulando por orden todos y cada uno de las transacciones realizadas por cada unidad de cuenta (cada bitcoin) desde su creación. Ese registro de bloques enlazados unos con otros, esa memoria del camino de cada bitcoin se conserva y actualiza en todos y cada uno de los nodos que se integran en la red del sistema. La verificación se basa en que la información contenida en los libros mayores de cada nodo debe coincidir en todo momento.

Los nodos que forman parte del sistema se convierten así en el vigilante del sistema haciendo innecesaria la existencia de un intermediario y también su coste.

Esta solución no marca solo un antes y un después en el intercambio de dinero de forma online, sirve para solucionar los problemas que la era digital ha traído al mundo de los derechos de propiedad intelectual, dada la posibilidad actual de replicar hasta el infinito contenidos protegidos por los derechos de autor.

No olvides visitar el informe de 'El futuro del dinero' si quieres conocer todas las posibiliadades de esta revolución.

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