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Emprendedores 05 Feb 2018

¿Cuánto vale mi startup? Cinco preguntas que debes hacerte antes de ponerle precio

Te puedes montar todas las películas que quieras, pero quizás deberías hacerte unas preguntas antes de ponerle un precio a tu startup.

Hace poco que eres emprendedor y, a menos que tu proyecto naciera con un cheque bajo el brazo, es medianamente probable que debas acudir a una ronda de financiación. Y ahí llega la pregunta del millón: ¿cuánto vale tu startup?

El Excel y el Power Point lo aguantan todo, ya lo sabemos, incluso las películas que quieras montarte para valorar tu startup en varios millones sin haber facturado un solo euro. Y quizá tengas razón, pero, si aún no cuentas con grandes métricas que te permitan ponerle precio a tu startup de manera objetiva, quizá deberías hacerte otras preguntas antes de decir una cifra. Son las siguientes.

1.¿Qué he conseguido hasta ahora?

Parece una tontería, pero será lo primero que tengas que contarle a un inversor. Imaginemos que has empezado con tu proyecto hace poco: pues bien, ¿qué has conseguido hasta ahora? ¿Cómo van tus usuarios? ¿O tus visitas? ¿O tus clientes de pago? ¿O tu captación de recurrencia? Seguramente los números sean muy humildes, pero debes hacer esta recapitulación nada más empezar.

2. ¿Qué voy a conseguir?

Ya sabes lo que has conseguido, pero a partir de ahora, ¿qué? ¿Cuáles son tus planes a corto-medio plazo? ¿Qué objetivos te vas a marcar, al menos, antes de llegar a la siguiente ronda? No respondas esta pregunta a la ligera, ya que tu siguiente ronda puede depender de ello: si pones una valoración excesivamente alta o unos objetivos inalcanzables, te pasarán factura cuando vuelvas a necesitar dinero y las metas propuestas no se hayan conseguido.

3. ¿Cómo voy a llegar a mis objetivos?

¿Pensabas que la cosa acababa con marcarte unos objetivos? Para nada, ahora debes preguntarte cómo los vas a conseguir. Como decimos, los Power Point lo aguantan todo, pero si quieres convencer a tu potencial inversor, deberás decirle claramente cómo piensas llegar a esos objetivos. Esto no es tan malo como parece: si el camino le parece bueno, igual luego no importa tanto que no llegues al 100% de lo esperado.

4. ¿Soy escalable?

¿Eres una empresa invertible… o sólo viable? Imaginemos que eres invertible: ¿cuál es tu potencial escalabilidad? ¿Hasta qué punto puedes crecer sin necesidad de gastar demasiado dinero? Cuanto mayor sea la escalabilidad de tu startup, mejor precio podrás ponerle.

5. ¿Qué competencia tengo?

No es una pregunta baladí: ¿quién está haciendo lo mismo que tú? Quizá ya lo sepas, pero “no tengo competencia” no es una buena respuesta, precisamente: si nadie está haciendo lo que tú, o eres el nuevo Leonardo da Vinci… o quizá no deberías hacerlo. En caso de que sí tengas competencia, ¿cómo de fuerte es? Si hay pequeños players, ¿podrás con ellos? Y si los hay grandes, ¿podrás quitarles un trozo del pastel sin arruinarte por el camino?

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