Nuestros expertos internacionales del think tank nos aportan las claves para luchar contra la desinformación.

Con motivo del lanzamiento del informe “Confianza en la era digital”, celebramos un ciclo de eventos online en los que participan expertos de nuestro think tank.

El tercer evento del ciclo ha estado dedicado a la desinformación: por qué ahora es tan importante el problema, cómo se crea y cómo combatirla. Presentado por Marce Cancho, directora del Future Trends Forum, ha contado con Clara Jiménez, cofundadora de Maldita.es, medio de comunicación español dedicado al fact checking, y Fernando Bermejo, asociado en el Berkman Klein Center de la Universidad de Harvard y autor de "La audiencia de Internet: constitución y medición".

Clara y Fernando nos cuentan la importancia de la veracidad de la información y el impacto de las RRSS en la confianza: bulos, deepfakes, manipulación de las fuentes, hacen que cada vez sea más difícil diferenciar si la información que recibimos es objetiva. 

¿Cómo surge el problema y de dónde viene?

Englobando bajo desinformación todo tipo de información no objetiva, no verificada o que se saca a la luz con el fin de dañar, hay tres reflexiones para centrar el problema:

a.- Distinción entre resultados y procesos. Si un medio quiere informar y no desinformar, los procesos de generación de la información importan: hay que comprobar las fuentes, revisar, y hacer lo que los anglosajones denominan cross-checking y double-checking.

b.- Distinción entre empresa y entorno: la confianza en los medios de comunicación tiene una doble vertiente: como empresas o como generadores de confianza en terceros. Los medios son creadores del entorno que genera o quita confianza en otras instituciones sociales.

c.- El entorno digital: Los seres humanos debemos confiar en que ciertas cosas son verdad. A nivel social, ¿quién determina que algo es verdad? Desde el Renacimiento, desde la Ilustración, se ha ido creando una red social de entidades que validan el conocimiento social: mundo académico, medios de comunicación, etc. de manera que el conocimiento ha sido procesado cuando llega al público. Fernando, citando la obra “Opinión Pública” de Walter Lippmann, y en concreto la frase “The world outside and the pictures in our heads”, nos ilustra la diferencia entre el mundo tal como es y el mundo tal como lo percibimos.

Hoy en día, con Internet, la globalización y las redes sociales, estamos inmersos en lo que Fernando denominan un ágora digital, inmediata, horizontal, de manera que los procesos de validación dejan de tener relevancia. Eso genera cierto desconcierto, confusión, disfunciones, de manera que la percepción del mundo es mucho menos clara, específica y racional. Es el caldo de cultivo donde la desinformación se hace más peligrosa y es más difícil de controlar.

Por último, existe el problema de los propios medios de comunicación, que Clara nos resumen en:

  • El modelo de negocio de los medios de comunicación no funciona, y cada vez hay menos personas, con menos competencias, haciendo más cosas.
  • Existe una desconexión entre los periodistas y la ciudadanía, que favorece que los ciudadanos que quieran consumir en otros sitios y con otros formatos.

¿Quién y cómo se genera y se expande la desinformación?

Para estudiar la desinformación, se suele utilizar el marco de referencia ABC, creado por Camille François:

En todo caso, Clara lo resume en tres tipos de actores en función de su motivación:

  1. Económica: Los que buscan un lucro económico.
  2. Ideológica: Los que se mueven por una ideología y luchan contra otras ideologías.
  3. Egocéntrica: Los que buscan simplemente el lucimiento personal, a los que denomina “Por ver el mundo arder”.

Este tercer tipo es la más difícil de detectar porque la motivación escapa al consumidor de la información.

En cuanto a la difusión o expansión de la desinformación, hay dos factores clave para entender el alcance del problema:

  1. Las redes sociales cobran protagonismo: Una de las claves de la propagación de la desinformación es que juega con las emociones de las personas, fomentando sentimientos de superioridad, de rabia o de miedo. Estos sentimientos impulsan las ganas de compartir entre las comunidades a las que se pertenece en las redes sociales. Dado que éstas están diseñadas para que las personas interactúen públicamente a través de “me gusta”, comentarios o acciones, es fácil entender por qué el contenido emocional viaja tan rápido y llega a tantos sitios. Por otro lado, el 36% de la población española consume información a través de WhatApp. Por la propia naturaleza de esta red social, los contenidos son privados, por lo que la detección de la desinformación se complica.
  2. El consumo de la información a través del móvil: Las cifras que nos aporta Clara son elocuentes: Más de un 70% de los españoles nos informamos a través del móvil y casi un 80% lo hacemos de medios online. Dadas las características físicas de los dispositivos, la información está descontextualizada. Vemos un pantallazo, pero no vemos el entorno, la fuente, de dónde viene, junto a qué otras noticias se ha publicado, de manera que no tenemos la perspectiva correcta y es más fácil tomar por verídica una información falsa. La mayoría de las veces, la desinformación viene diseñada (formateada) como si fuera información formal de un medio de comunicación serio. De hecho, existen plataformas como CloneZone que permiten a los usuarios manipular la página web de un medio serio para mostrar lo que uno quiera. De esta forma, se crean falsos titulares en apariencia reales.

¿Cómo luchar contra la desinformación?

Dando por hecho que restringir la libertad de expresión no es una solución, hay cuatro tipos de acciones para detectar y luchar contra la desinformación:

1.- Validación y distribución de la validación. Es a lo que se dedican iniciativas como la puesta en marcha por Clara: maldita.es, cuyo lema lo explicita muy bien: “periodismo para que no te la cuelen”.

2.- Alfabetización mediática - Educación al usuario/receptor. Se necesitan muchas iniciativas de educación/formación en medios y noticias: hay que formar a la gente para que aprenda a consumir información; cómo interpretar las cosas, cómo validaras, cómo ponerlas en contexto, cómo denunciarlas.

3.- Participación ciudadana: Iniciativas como la que nos cuenta Clara de “Malditas y malditos” parece ser la mejor manera de luchar contra la desinformación en redes sociales tan cerradas como WhatsApp. Son los usuarios los que denuncian la desinformación que detectan.

4.- Papel de las redes sociales: Al final, las redes sociales son las responsables de la distribución de la desinformación. En ocasiones, han llegado a fomentarlo por intereses económicos. Tanto Fernando como Clara son optimistas a este respecto y creen que plataformas como Facebook van avanzando en el control de la desinformación, aunque queda aún mucho por hacer. Los organismos internacionales y los gobiernos acabarán regulando y obligando a aplicar ciertas políticas, sobre todo en asuntos relativos a la salud, al odio, a la discriminación, a los sesgos. En este sentido, la Unión Europea está liderando la regulación, con la reciente publicación de la norma sobre servicios digitales.

Surge la duda de cómo se va a luchar contra la desinformación en las nuevas redes sociales como Club House, que no tienen ningún tipo de regulación ni de normas. Pronto veremos cómo evoluciona esta red social y cómo se combate la desinformación en este nuevo medio.

Para finalizar, algunos consejos para detectar desinformación:

Clara nos brinda el manual para luchar contra la desinformación: Tenemos que tener en cuenta:

  1. ¿Quién lo publica? Ver si tiene fuente, si es una fuente de confianza, si conoces la web.
  2. No te quedes sólo en el titular. Frecuentemente los titulares son falsos y en el texto completo se puede verificar la veracidad de la información.
  3. Cuidado con las citas falsas: No te fíes de fotos de personajes públicos con supuestas declaraciones. Cuando hay fotos, lo mejor es:
  • Observar detenidamente la foto: los montajes pueden apreciarse si nos detenemos a mirar los detalles de la foto.
  • Realizar una búsqueda inversa de la imagen, por ejemplo, con https://www.google.com/imghp?hl=es

  4. Pregúntate si quizás sea satírica o humor.

  5. Estar más atento cuando se producen alertas de emergencias, especialmente a las cadenas de WhatsApp.

 

En el siguiente vídeo puedes ver la intervención de los expertos:

 

No te pierdas nuestro próximo evento online sobre confianza: “Basarse en la confianza: la nueva clave”, donde contaremos con Javier Creus, uno de los principales estrategas en el ámbito de la economía colaborativa y la innovación ciudadana, y Florent Bannwarth, Manager de Operaciones de BlablaCar España, que nos explicarán ejemplos de modelos basados en la confianza entre usuarios.  

Si quieres saber más sobre la importancia de la confianza y cómo puede reconstruirse, te invitamos a leer el informe “Confianza en la era digital“.

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