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Quizá haya llegado el momento de que te hagas a un lado; ¿estás preparado para ello?

Cuando montas una startup tienes una idea clara y permanente en la cabeza: es tu proyecto, así que lo llevarás tan lejos como puedes. Y si la cosa no va bien acabarás cerrando, pero siempre darás la cara y serás la persona visible.

Sin embargo, aunque esa suele ser la tónica general, no siempre ocurre de esa manera. En ocasiones un CEO tiene que dar un paso atrás –o como poco un paso a un lado– y ceder su sitio a una persona que lo haga mejor. ¿Estarías preparado para hacer algo así? Prepárate, porque te puede ocurrir en estas tres opciones:

1. La empresa va mal

Lo habéis intentado todo, pero nada, chico, que la cosa no está funcionando. Vuestro proyecto ha levantado un poco el vuelo, pero no lo suficiente como para que podáis asegurar su supervivencia a corto o medio plazo, así que habrá que rendirse del todo o encontrar una solución alternativa.

En ese caso, si tus socios o tus posibles inversores creen que hay cosas de la startup que se pueden rescatar, quizá te ‘sugieran’ que lo mejor es que tú no seas el CEO. Quién sabe, a lo mejor otra persona sabe darle la vuelta a la situación.

2. La empresa va (muy) bien

Vaya, parece que todo ha marchado según lo previsto, ¿eh? Tu mejor escenario de éxito se ha hecho realidad y tu proyecto está creciendo más que nunca. De hecho, los inversores te dicen que, cuando hagáis una nueva ronda, contéis con ellos. Pero aquí puede darse un problema: que tú seas el excelente gestor de un proyectito pequeño, pero no de algo que va camino de convertirse en una empresa muchísimo mayor.

En ese caso, quizá lo mejor sea que tú mismo te des cuenta de que la nueva dimensión de la empresa te viene un poco grande y necesitas fichar a otra persona. No tiene por qué ser una mala noticia, ni mucho menos: seguirás conservando tus acciones y, además, demostrarás tener muy buena visión a largo plazo.

3. Te han quitado el control

Esta opción puede ser una mezcla de las dos anteriores, ya que se pueden dar ambos escenarios: que tu empresa vaya muy bien o que vaya muy mal. Sea como fuere, la cuestión es que durante todo este camino has ido dando entrada a nuevos inversores y cediendo muchas acciones.

De hecho has cedido tantas que ya no puedes controlar la empresa. Y si tu consejo de administración decide que tú no puedes estar al frente, tendrás que asumirlo. Intenta tomártelo con filosofía: eso mismo le pasó a Steve Jobs en Apple y acabó volviendo por la puerta grande.

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