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Como en todo periodo de transición de la historia, ya hay jugadores que están en la siguiente etapa y tienen una posición de supremacía del mercado.

Según muchos economistas, estamos inmersos desde hace unos años en la Cuarta Revolución Industrial. Cada una de estas revoluciones se ha basado en el desarrollo de una tecnología disruptiva y ha creado un nuevo ecosistema socioeconómico, mejor que el anterior.

 

Las grandes revoluciones industriales han sido:

  1. Primera Revolución Industrial (de 1750 a 1850) basada en la mecanización y  la máquina de vapor.
  2. Segunda Revolución Industrial (1850-1914) basada en la producción en masa, la línea de producción y la electricidad.
  3. Tercera Revolución Industrial (de 1945 a hoy) basada en la automatización y en los ordenadores
  4. Cuarta Revolución Industrial (hoy) cuya disrupción se basa en la interacción de sistemas físicos y cibernéticos cómo la fabricación inteligente, inteligencia artificial, internet de las cosas o la robótica.

Ahora mismo estamos viviendo una etapa de transición entre la Tercera y la Cuarta Revolución. Nos encontramos en un proceso de evolución donde los sistemas industriales están superoptimizados en costes de produción y mercado, pero con importantes deficiencias en los sistemas de gestión de información que los hacen vulnerables para dar el siguiente paso.

Como en todo periodo de transición de la historia, ya hay jugadores que están en la siguiente etapa y tienen una posición de supremacía del mercado. Es el caso de las empresas tecnológicas como Google, Amazon o Facebook (que lideran la nueva revolución industrial) a las que hay que controlar mediante regulación para evitar posiciones de monopolio. Según la opinión de los expertos del FTF, se debe trabajar en los siguientes aspectos para acelerar la transisción hacia a la nueva revolución:

  • Mejorar los sistemas de información de la industria, haciéndolos fuertes a posibles ciberataques.
  • Crear sistemas de información relevantes que apoyen el desarrollo y detecten los errores de fabricación.
  • Hacer balance entre la optimización de los costes de producción y la adaptación a la nueva tecnología.

Esta Cuarta Revolución Industrial es una revolución global y que afectará, como ya lo hicieron las anteriores revoluciones industriales, a nuestra forma de trabajar y a la destrucción o la creación de empleo. Pero es una revolución imparable.

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