​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

Es difícil imaginar el futuro en un sector tan incipiente, pero todo sugiere que los mercadillos online seguirán aumentando su presencia en nuestras vidas.

Los mercadillos online se están convirtiendo en una forma de consumir alternativa a los grandes comercios. 

Antes de que existieran el marketplace de Amazon o Taobao y plataformas como Wallapop o Chicfy que son mercadillos online, lo más natural era comprar maletas, guías de viajes o determinados productos para bebés que utilizaríamos durante pocos meses en una cadena de tiendas (Chicco, La Casa del Libro) o gran superficie (El Corte Inglés). Por supuesto, todo era nuevo, el vendedor era de confianza y, en muchos casos, existían distintos tipos de garantías en caso de que tuvieran desperfectos importantes de los que no hubiésemos sido conscientes al pasar por caja. Había que pagar un precio que incluía el coste que asumía la empresa al ofrecernos el servicio en un establecimiento a pie de calle y más o menos próximo a nuestro domicilio o lugar de trabajo. Veíamos y tocábamos los productos antes de comprarlos.  

Ahora el contexto, muy especialmente para los menores de 35 años, es distinto porque los mercadillos online, o la compra venta online de segunda mano, son muy comunes. El precio se ha convertido en una variable crucial y, por lo tanto, podemos sacrificar la comodidad de la tienda próxima e incluso que sean de segunda mano si pagamos menos. El vendedor puede ser desconocido y muchas veces no lo veremos ni antes ni después de la transacción.

¿Por qué nos fiamos de él? Gracias a las experiencias positivas propias y ajenas en la plataforma, a las valoraciones que han hecho otros usuarios de este vendedor, a que tiene que identificarse en la plataforma digital y también a que necesita, cuando es una pequeña empresa que hace más transacciones, nuestra valoración positiva para competir con otras. Al mismo tiempo, en el caso de Amazon, nos dará tranquilidad la posibilidad de devolver aquello que, cuando lo veamos en casa, no se ajuste a nuestras necesidades. 

Es difícil imaginar el futuro en un sector tan incipiente, pero todo sugiere que los mercadillos online seguirán aumentando su presencia en nuestras vidas, que continuarán refinando la calidad de sus servicios (todavía existen dificultades porque a las horas del reparto podemos no estar en casa) y que contarán, cada vez más, con la participación de unos particulares que van a vender por internet los productos cuando dejen de necesitarlos y con el protagonismo de las pequeñas empresas. Lógicamente, nos fiamos más de ellas que de un vendedor al que no le importe su reputación a medio plazo.

Artículos relacionados

Más en nuestra web