Su fundamento y razón de ser es lograr que las empresas se involucren para hacer del mundo un lugar mejor. Pero, además, apostar por la RSC puede reportar interesantes beneficios para la entidad.

Seamos sinceros. Lo primero en la mente de una startup no será la responsabilidad social corporativa (RSC o RSE). Probablemente, incluso, podría ser lo último en lo que se piensa. Ello no significa que no pensemos en el entorno ni en el buen gobierno de la empresa. No obstante, en esos momentos las prioridades obvias estarán en la línea de atraer inversiones, clientes, nuevos talentos y, por supuesto, ganancias. Sin ellas, no hay negocio que valga. Pero, ¿y si la responsabilidad social fuera uno de los factores que podría impactar positivamente en nuestro negocio?

La RSC es un concepto muy amplio, pero, a veces, también ambiguo. En cualquier caso,  se puede definir como una forma de dirigir las empresas o entidades basada en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y la sociedad en general. Un matiz importante es que va más allá de lo que les exige la ley. Implica incurrir en costos que no producirán, en teoría, ningún fruto financiero, pero que están destinados a promover cambios ambientales y sociales positivos. 

A continuación, exponemos algunas de las razones por las que incluir la RSC en una startup desde sus inicio puede ser una muy buena idea.

Forja relaciones valiosas con los clientes
La construcción de relaciones comerciales duraderas es la piedra angular de toda startup. Algunos estudios apuntan a que más del 50% de los clientes estaban dispuestos a pagar una prima del 10% por los productos si la empresa era socialmente comprometida. Otra investigación muestra que más del 68% de los consumidores de todo el mundo estaban dispuestos a permanecer leales a una empresa que practicaba la responsabilidad social. La práctica de la RSE no solo permitirá obtener clientes y generar beneficios, sino que también garantizará la longevidad de tu marca. En cualquier caso, lo cierto es que las nuevas generaciones de consumidores apuestan cada vez más por incluir en sus decisiones de compra los valores sociales o ambientales. 

Mejora la imagen y reputación
Para conseguir clientes, la imagen de su marca debe ofrecer la mayor fiabilidad posible. En un momento en el que las personas desconfían cada vez más de las corporaciones, tener una imagen de marca positiva puede hacer maravillas en los negocios. Desde el principio, alinear la marca con las responsabilidades sociales facilitará llegar a los clientes potenciales, que estarán más predispuestos a probar los productos que se le ofrezcan. Si consigues ganarte su confianza, es mucho más fácil que obtengas una respuesta positiva y es muy probable que muchos clientes opten por ti.

Atraer y retener empleados de calidad
El efecto psicológico que tiene en los empleados participar de un proyecto que resulta comprometido con los stakeholders y con el entorno en el que se inserta puede llegar a ser realmente asombroso. Todos quieren sentirse parte de algo más grande que ellos. No hay nada que pueda potenciar más esa sensación que formar parte de una empresa que participa habitualmente en RSE. Esta encuesta de Deloitte muestra que los millennials y la Generación Z están comprometidos con las preocupaciones ambientales y sociales y prefieren participar en empresas que trabajan para abordarlas. En consecuencia, tener en cuenta la RSC permitirá obtener y retener empleados de calidad, e, incluso, hacer que estén más motivados y comprometidos con el proyecto, lo que, en última instancia, puede mejorar su productividad.  
 
Atrae inversores y accionistas
Una empresa que regularmente aporta a la comunidad en la que se inscribe se percibe como próspera, pero también como solidaria. Los accionistas e inversores pueden querer verse atraídos por este escenario y conseguir sus acciones o invertir en el negocio. Además, tener la responsabilidad social corporativa como principio fundamental demuestra que tiene aspiraciones a largo plazo; que es un rasgo muy atractivo para los posibles inversores.

En la actualidad, los inversores analizan los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) de una empresa mientras analizan posibles inversiones. Una encuesta realizada por DeVere Group, una firma de asesoría británica, revela que las preocupaciones de ESG superan a los factores tradicionales, como los rendimientos anticipados, el rendimiento pasado, la tolerancia al riesgo, etc, al tomar decisiones de inversión.


Las prácticas sostenibles ayudan a ahorrar costos
La RSC puede comenzar directamente en el centro de tus operaciones. Mediante la racionalización de los procesos, promoviendo la sostenibilidad y el ahorro de energía, es posible lograr la eficiencia operativa y reducir los costos de manera significativa. El hecho de que los ocupantes de edificios más ecológicos sean más productivos es la guinda.
 
La satisfacción personal de colaborar por un mundo mejor

Por supuesto, también tenemos la satisfacción personal. Y este no es un factor menor. ¿A quien no le gusta llegar al final del día y saber que, dentro de nuestras posibilidades, hemos dejado una huella positiva en los demás? Más allá de que pueda producir ganancias o sea una forma de darse publicidad, sin duda, todos queremos dejar un mundo mejor a los que vienen a las próximas generaciones. 

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