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El libro 'La larga y compleja marcha del CLIP al CLIC’ de la Fundación Telefónica, aborda las implicaciones y dificultades de la transformación educativa en la transición al nuevo entorno de la educación digital.

Una institución escolar anclada en la tradición profesional y en la inercia organizativa, que se resiste al cambio y que se mantiene desmovilizada por tópicos poco sólidos sobre lo digital, como los del alumno nativo, el profesor inmigrante o la brecha de acceso. Así define el libro ‘La larga y compleja marcha del CLIP al CLIC’ (Fundación Telefónica) el panorama educativo actual. Y advierte de que todo ello “amenaza con provocar un creciente divorcio entre escuela y sociedad, la alienación del alumnado, el distanciamiento de la educación privada respecto de la pública y el rezago del país en la arena global”.

Bajo estas premisas, la publicación aborda las implicaciones y dificultades de la transformación escolar en la transición al nuevo entorno de la educación digital. ¿Por qué se caracteriza este entorno? La parte más evidente es la digitalización de lo que ya teníamos: libros de texto electrónicos, webs que sustituyen a tablones de anuncios, internet como la nueva biblioteca, corrección automática de pruebas o volantes que en lugar de en papel se dan en forma de mensaje de texto.

Pero la digitalización -señalan los autores- tiene otra cara: un nuevo mundo de recursos multimedia y transmedia, servicios de redes sociales, nuevos medios digitales, comunidades en línea, dispositivos móviles, aplicaciones de productividad, juegos instructivos, herramientas de simulación, robótica, trazabilidad… Las posibilidades son muchas pero el sector educativo se sigue resistiendo al cambio, según los expertos.

La publicación resume la situación en varios puntos clave:

  • El despliegue de los recursos educativos digitales configura un nuevo ecosistema del aprendizaje. No son herramientas complementarias, sino un entorno nuevo.
  • La brecha entre escuela y sociedad, profesor y alumno, amenaza con una creciente irrelevancia de la institución.
  • La formación docente en el uso de los recursos educativos digitales es inadecuada, sesgada hacia la informática de usuario en detrimento de la competencia pedagógica digital.
  • Cuando la tecnología entra en el aula, lo hace mal, ya que se somete a las viejas rutinas (lección magistral, estudio individual, ritmo y método únicos...)
  • En el aprendizaje ya no manda el contenido sino el método, en especial la autodidaxia y la colaboración entre pares. Este horizonte suele ser ignorado.
  • La innovación asociada a la tecnología tiene su mejor escenario en los niveles intermedios de equipos y centros. Esto redobla la importancia de la dirección, los proyectos de centro y las iniciativas de colaboración entre estos.

Ante esto, la publicación propone soluciones para mejorar la educación digital:

  1. Apostar por la renovación del ecosistema escolar, con la incorporación de los recursos educativos digitales.
  2. Crear una arquitectura sistémica de organización, posibilidades e incentivos que permitan y empujen a innovar a centros, equipos y profesores.
  3. Dotarse de formas de equipamiento y acceso universal viables y sostenibles a medio plazo, como el uso de recursos abiertos
  4. Fomentar proyectos educativos que articulen y amparen la innovación tecnológica y organizativa en centros y aulas.
  5. Reforzar la competencia de la dirección de los centros, reestructurar la formación inicial del docente y garantizar su formación continua.
  6. Facilitar y promover la colaboración en redes de profesionales, de centros y de cada centro con la comunidad a la que sirve. 

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