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Las aplicaciones para ligar en Estados Unidos están contribuyendo a relacionar a personas que ni pertenecen al mismo ambiente ni tienen amigos en común.

Las aplicaciones de citas aumentan las relaciones entre personas que tienen menos en común. También cuando hablamos de distintas razas en un país como Estados Unidos.

Siempre ha existido la posibilidad de conocer, conquistar o amar a personas que no pertenecían a nuestro círculo social. Sin embargo, lo más habitual era cultivar relaciones y acabar viviendo con alguien que hubiera superado el filtro del ambiente, los amigos y la familia.

Dicho de otra forma, habíamos coincido con ellas en ambientes (desde la escuela hasta la universidad pasando por la oficina) donde la mayoría compartía nuestra educación, determinadas prioridades básicas en la vida, un nivel socioeconómico y amigos o conocidos en común. Además, habíamos visto que encajaban en general con nuestros amigos y familias y, aunque nos molestase un poco, con mucho de lo que nuestros amigos y familiares esperaban de nosotros.

Las aplicaciones para ligar en Estados Unidos están contribuyendo a relacionar a personas que ni pertenecen al mismo ambiente ni tienen amigos en común. Al mismo tiempo, los algoritmos y la inteligencia artificial actúan como la primera recomendación de que vamos a ser compatibles con esa otra persona que todavía no conocemos. Antes de que nuestra mirada busque lo de siempre con los de siempre, las máquinas en las que los usuarios de las aplicaciones confían los llevan a fijarse en más opciones.

Una de las consecuencias es que favorecen los enlaces entre ciudadanos de distintas razas, algo especialmente importante en un país que, como Estados Unidos, todavía sufre índices bajísimos de matrimonios interraciales. Años de segregación y de rechazo han construido un poderoso muro de prejuicios. El hecho de que estas aplicaciones, muy especialmente desde que empezó a normalizarse su uso hace algo más de una década, hayan aportado algo para combatir esta lacra ya supone un logro importante.   

El fenómeno es demasiado reciente como para que podamos realizar predicciones sólidas a medio plazo. Aparentemente, la intensificación del uso de las aplicaciones para conocer gente debería contribuir a reblandecer cada vez más los prejuicios. Sin embargo, también es cierto que están surgiendo más apps especializadas para colectivos sociales -para ricos por ejemplo- que pueden ayudar a levantar nuevos muros entre la gente. Eso podría mitigar, indirectamente, parte de su impacto en la lucha contra el distanciamiento tradicional entre clases y razas.

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    Profesor Investigador y Director adjunto en Consejo Español de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC