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Grandes empresas líderes están empezando a trivializar el valor de los títulos universitarios mientras estos se hacen también innecesarios para la oferta real de empleo.

La pregunta no es nueva pero es cada vez más recurrente: ¿Para qué sirve hoy en día tener un título universitario? “Nos hemos dado cuenta de que los datos de la nota media final no valen nada como criterio para contratar, ni tampoco las calificaciones de los exámenes”, aseguraba ya en 2013 el vicepresidente y director de Recursos Humanos de Google en una entrevista en The New York Times. “Lo que es interesante que es la proporción de personas sin carrera universitaria en Google ha aumentado con el tiempo. Tenemos equipos donde un 14% del personal nunca ha ido a la universidad”, añadía.

El debate se reavivaba el pasado mes de abril, con la publicación de un reportaje al respecto en Fast Company, donde se habla de otras grandes empresas de Silicon Valley que dicen estar minimizando la importancia de los títulos universitarios a la hora de buscar talento, y concediendo más importancia a las habilidades o a la búsqueda de heterogeneidad y diversidad racial, cultural, de género…

Por otra parte, un reciente estudio del Instituto para la Educación y el Trabajo de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) concluía que 30 millones de buenos puestos de empleo en ese país pueden ejercerse sin necesidad de estar licenciado. Estos puestos reciben de media un salario anual de 55.000 dólares, y un mínimo de 35.000 dólares al año.

El estudio de la Universidad de Georgetown también destaca que, si bien en el pasado estos buenos empleos se encontraban casi en su totalidad en la manufactura, el transporte o la construcción, actualmente han cedido terreno hacia industrias de servicios especializados como la salud, las finanzas o la tecnología de la información. “Estos nuevos buenos empleos han ido sustituyendo a los buenos empleos perdidos en las industrias tradicionales”, afirma el estudio.

Trayendo el debate a la realidad de España, cabría hablar no tanto de buenos puestos de empleo para los que no hace falta licenciarse como de muchos puestos (a secas) para los que no hace falta tal cualificación. También de un exceso de titulados con empleos o minijobs para los que no les habría sido necesario tener una carrera universitaria. A este fenómeno se le llama sobrecualificación y ha crecido un 12% desde 2013, según Asempleo. La sobrecualificación en España afecta a más de la mitad de los trabajadores, según un informe de febrero de 2017 de esta asociación de empresas de trabajo temporal y agencias de colocación. En el caso de los jóvenes, el porcentaje asciende al 68%, y las mujeres son las peor paradas. Respecto al tipo de contrato, el trabajo cualificado encuentra su sitio con mayor frecuencia en forma de empleo temporal.

Los datos hablan por sí mismos. Grandes empresas líderes están empezando a trivializar el valor de los títulos universitarios mientras estos se hacen también innecesarios para la oferta real de empleo (ya sea temporal o fijo), que a menudo requiere una cualificación inferior. ¿Entonces, para qué queremos títulos? Bueno, la realidad es que aunque lo que pase en Silicon Valley pueda ser significativo y anticipatorio, no se puede extrapolar a nivel general. Los títulos, máster y MBA siguen siendo una forma muy útil de cribado en los procesos de selección, aunque la tendencia a pedir estas cualificaciones sea a la baja.

Por otra parte, no todos los popes empresariales coinciden con las ideas del vicepresidente de Google. Los hay que hasta creen que, ya puestos, deberían estudiarse al menos dos carreras. O eso propone en Harvard Business Review Kabir Sehgal, exvicepresidente en J.P. Morgan que ahora trabaja en una compañía del Fortune 500 y fue también veterano de la marina de guerra de EE.UU. y ganador de múltiples Grammy como productor, además de autor bestseller.

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