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Emprendedores 19 Mar 2018

¿Viable o invertible? Las dos palabras que marcarán la financiación de tu startup

Antes de salir a buscar financiación, hay una pregunta que debes hacerte. Tranquilo: te ayudamos a responderla.

Cuando montas una startup, incluso cuando aún estás madurando la idea, hay una pregunta que siempre te viene a la cabeza: ¿esto cómo lo voy a pagar?

Y es que, salvo excepciones, la mayoría de empresas tecnológicas tardan en ser rentables: primero tendrás que formar un (buen) equipo, desarrollar el producto o servicio, lanzarlo, conseguir usuarios o clientes... El momento de facturar, a menudo, llegará pasado un buen tiempo.

Es entonces cuando, como emprendedor, decides que necesitas capital externo sí o sí. Pero, ¿a quién acudes en busca de ayudas para emprendedores? ¿A familiares, amigos y locos (el famoso FFF)? ¿A un banco? ¿A financiación pública? ¿A pequeños inversores? ¿A grandes fondos?

La palabra clave: escalabilidad

Para saberlo, hay una palabra que se convertirá en la más importante de esta decisión: escalabilidad. Muy grosso modo, la escalabilidad es la capacidad de aumentar exponencialmente tus ingresos sin necesidad de aumentar casi los gastos. Es decir, que si ahora facturas X y gastas Y, serás escalable si consigues facturar 10X sin necesidad de gastar 10Y, sino mucho menos.

Pongamos un ejemplo. Imagínate que tu startup desarrolla un software de gestión de facturas para pymes y emprendedores: como el gran valor de tu empresa es el propio software, si aumenta tu número de clientes no tendrán por qué aumentar tus gastos en la misma medida. Si doblas tu facturación, por ejemplo, quizá tengas que gastar algo más en hosting, contratar a algún empleado... pero no será necesario que dobles tus gastos. Eso es ser escalable.

¿Sabes ya si eres escalable? Eso es lo que determinará si tu startup es invertible o viable:

A) Invertible.

Si eres escalable... ¡enhorabuena, eres invertible! No olvides que la mayoría de inversores no van a querer simplemente recuperar su dinero o tener una pequeña plusvalía, sino que, por norma general, esperan tener un retorno multiplicado. Si tu modelo de negocio es escalable y puedes aumentar tus ingresos sin aumentar (demasiado) tus gastos, ya habrás hecho mucho. De entrada, a los grandes inversores les gustará tu modelo y, como poco, querrán sentarse contigo.

Vídeo: ISDI

B) Viable.

Si no eres escalable... enhorabuena igualmente, ya que quizá tu empresa sea viable. ¿Cuál es la buena noticia de esto? Que, si logras sacar adelante tu proyecto emprendedor, podrás ser rentable y dar de comer a tus empleados y sus familias. La mala noticia ya te la imaginas: al no ser escalable, los grandes inversores no verán demasiado atractiva tu startup. Pero tranquilo, que no se acaba el mundo: si tu empresa es viable (que no es poco), podrás acudir a otras fuentes de préstamos para emprendedores que no te exigirán grandes múltiplos: familiares, amigos, bancos, determinada financiación pública, pequeñísimos inversores, etc. Y lo dicho: ¡enhorabuena, tienes una empresa viable!

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