Te ofrecemos 11 consejos para que mejores tus hábitos de estudio y dejes de procrastinar. Así encontrarás motivación en lo que estás haciendo y no retrasarás el trabajo que tienes que llevar a cabo.

Procrastinar, es decir, alargar las tareas, dejarlo todo para los últimos días. La falta de concentración que nos ha traído la crisis del COVID-19 es uno de los temas más comentados entre los alumnos. El cambio tan radical de las rutinas, o la desaparición de estas, hacen que estemos más desenfocados, que necesitemos de algo de disciplina positiva y de volver a encarrilar nuestro camino. Para ello, aquí tienes unos cuantos consejos que puedes seguir: 

1. Metas diarias. 

La mejor forma de mantenerse concentrado es ponerse una meta diaria. Memorizar los conceptos de una lección, terminar correctamente una serie de ejercicios. A veces ni siquiera importa que la meta que nos proponemos no parezca muy ambiciosa, como, por ejemplo, conseguir leer una serie de páginas determinadas, terminar una unidad de e-learning sin interrupción. Cualquier cosa que nos permita comprender que no estamos perdiendo nuestro tiempo y que nuestro esfuerzo no es en vano nos permite mantenernos alerta, nos permite avanzar hacia otras metas más ambiciosas.

2. El arte de la síntesis. 

Es importante tomar apuntes propios, resumir y, sobre todo, poner en papel todo aquello que hemos hecho durante la clase. Entender lo importante y reducirlo a lo mínimo para luego poder memorizarlo sin tanto esfuerzo. A medida que vamos releyendo apuntes y haciendo este ejercicio estamos estudiando y aprendiendo. También nos sirve para repasar.

3. Acabar con las tareas pendientes. 

Cuando afrontamos una clase tenemos que darle el tiempo necesario, aislarnos en cierto modo de todo lo que nos rodea. Una de las mayores quejas de los alumnos, de todos los niveles educativos, durante este confinamiento ha sido que en su casa tienen muchas distracciones. Y es cierto. Por ello, es importante saber aislarse de ellas. Un par de horas antes de cada clase es importante atender todas las cosas que puedan distraernos: acordar las citas pendientes con las amistades, las horas en las que comeremos o merendaremos. Y luego, claro está, alejarse de WhatssApp, Telegram, las redes sociales en general, etc.

4. Seguir el ritmo. 

Las clases que mantienen un ritmo constante son las mejores. Cada profesor tiene una especie de guión pre-escrito de cada unidad, que viene determinado por el contenido, y, también, redundará en los conceptos que crea que son más difíciles y que, por tanto, merecen más de tu atención. Lo mejor es no romper ese ritmo haciendo preguntas a destiempo o formulando cuestiones fuera de la propia clase. Volvamos a repasar el punto 3. Si hay algo que no te gusta como alumno, por ejemplo, es mejor que lo plantees en una tutoría o un poco antes de clase. Ningún profesor tiene inconveniente alguno en atender este tipo de cuestiones, pero plantearlas durante la clase detiene el ritmo, hace que el tiempo de aprendizaje se acorte y, es posible, que algunas partes de la lección no se puedan desarrollar. Si, durante la clase, surgen dudas, apúntalas y espera al final de la misma para que sean resueltas.

5. Equilibrio. 

Mantener un horario es, posiblemente, lo más importante. Suena aburrido, pero, en cuestión de estudio, las improvisaciones suelen dar mal resultado. Es importante dormir bien, comer adecuadamente y hacerlo todo en horarios viables de lunes a viernes. Hay que pensar en los mismos términos que un deportista profesional.  No hace falta ser un robot, claro. Acomoda tus horas a lo que te pida tu cuerpo entendiendo que tiene que ser compatible con los horarios del resto de la clase, de tus compañeros. Piensa en que los fines de semana son largos y que de ese equilibrio que mantengas dependerá que puedas disfrutar de sábados y domingos tranquilos, así como de días libres en los que dedicarte a lo que más te guste.

6. ¡HABLA!

A veces, cuando surge un problema, lo mejor es hablarlo. Con tu entorno, con tus amigos, con tus familiares. Aunque no estén relacionados con la materia que estás estudiando, puedes consultar sobre tus problemas con ellos. A veces, verbalizando los problemas, hayamos una solución. Repasa el día que has completado con ellos, lo que has hecho y, a lo mejor, encuentras la raíz de los problemas que te has encontrado y la forma de resolverlos. Usa las redes sociales de forma positiva y lanza tus preguntas a ellas, a lo mejor hay alguien que puede resolver tus dudas entre tus followers. Es posible que haya una remota posibilidad de encontrar repuestas, pero lo que seguro que encontrarás es un refuerzo positivo para seguir adelante. Si te trolean no te preocupes: ahí está ese botón de bloquear que tan buenos resultados da siempre. Recuerda: no pierdas el tiempo y, por supuesto, DON´T FEED THE TROLL.

7. Incorpora. 

Incorpora tu aprendizaje a tu vida diaria. Si la incorporas de manera natural te será más fácil entenderla como algo que va contigo más que como algo que te arrastra. Por ejemplo: piensa en las ventajas que te traerá lo que estás haciendo a corto plazo. Una lección bien asimilada te da la posibilidad de tener más tiempo libre, de tener un mayor margen de libertad, de disfrutar más del día. Haz tu aprendizaje algo tuyo, que te beneficia a ti y que mejorará tu vida de forma inmediata y en el futuro.

8. Revalorízate porque todo se puede aprender. 

Lo decía una gran canción de Ringo Starr: “It don´t come easy”” (no es fácil). O, si lo prefieres elige “It´s a long way to the top (if you wanna rock and roll)” (El camino hacia la cima es largo (si quieres rocanrolear) de los australianos AC/DC. Ninguno de los genios que conoces lo tuvieron fácil o cumplieron sus metas sin dificultad. Igual que tú, tuvieron momentos de dudas, pensaron que no lo conseguirían. Olvídate de todo. Procrastinar, a veces, es una cuestión de acumular sentimientos negativos sobre uno mismo, pensar que no somos aptos o que no lo conseguiremos. Todo, absolutamente todo, se puede aprender. Evidentemente hay un mínimo porcentaje de genialidad, un pequeño porcentaje de predisposición genética o espiritual que es lo que diferencia a los genios como Picasso o Stephen King de grandes pintores y grandes escritores, pero, en serio, con esfuerzo se puede aprender a hacer cualquier cosa. Nadie nace sabiendo nada. Dedícale tiempo de calidad y nada más.

9. Ambiente de trabajo. 

Si vas a estudiar desde casa intenta buscarte un sitio adecuado: buena luz, buena temperatura, una silla y una mesa cómoda, un ordenador que funcione… ya sabes, todas esas cosas que te permitan pasar el tiempo de forma agradable y tranquila. Usa alguna herramienta antiestrés, como una pelota, que puedas apretar para quitarte la ansiedad, ten a mano cualquier cosa que mejore el momento. Si en casa no puedes encontrarlo, encuentra una biblioteca silenciosa que suelen dar mucho resultado o un banco del parque o sentarte apoyado en un árbol.

10. Solo no puedes, con amigos, sí.

Solo los espectadores del mítico programa matinal de TVE La bola de cristal recuerdan esta frase, que era una de las más famosas del programa. Con ella se instaba a sus jovencísimos espectadores a rodearse de otros como ellos para solucionar cualquier asunto.

Más allá de encontrar tu espacio personal, apóyate en un grupo de gente, establece buenas relaciones con gente de tu clase, analiza tu afinidad con ellos y piensa en que, a lo mejor, tendrás que trabajar en equipo con algunos en el futuro. Los grupos de estudio dan buen resultado. Reúnete con gente de clase para estudiar, para sentirte cómodo, para hacer frontón, es decir, para poder lanzarles dudas y que te devuelvan respuestas. Sé generoso y corresponde en la medida de lo posible. Generar una conciencia de grupo, de tripulación, de gente embarcada en una misma misión y que comparte metas comunes es la mejor manera de entender el fin último de lo que estamos haciendo.

11. ¿Esto sirve para algo?

Plantéate bien toda la planificación. Céntrate siempre en lo importante. Hay que calcular bien el equilibrio entre el tiempo de estudio y el tiempo que dedicamos a la experiencia práctica en la que tenemos que volcar lo aprendido. Estudiar es tan importante como completar ejercicios y tareas sobre el tema que hemos aprendido. Intenta tener una experiencia práctica unida a lo que hayas aprendido para probarte. Elimina toda tarea que resulte accesoria, las reconocerás porque no te ayudarán a resolver un problema práctico. Por ejemplo: si estás estudiando ingeniería aprenderás sobre estructuras pero, a lo mejor, estudiar una lista de ingenieros que estudiaron antes que tú las estructuras no te va a aportar nada. Ojo, es importante que sepas estos datos y deberías de sacar tiempo de tu tiempo libre (cuando estés menos agobiado) para aprender sobre Historia de la Ingeniería, pero, por ahora, trata de que ese conocimiento accesorio no te haga procrastinar.

Sigue estos 11 pasos y podrás enfocar mejor tu día a día. Como ya comentamos en otra ocasión, la gestión del tiempo es muy importante. Podemos, sin embargo, pensar que estamos gestionando bien nuestro tiempo y, sin embargo, estar dedicándolo a tareas que no sirven para nada. Con estos pequeños consejos queremos que los alumnos consigan unir tiempo de calidad y un método viable para llevar a cabo sus objetivos y no perderse en el camino.

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