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Akademia 18 Oct 2019

10 materias que deberían formar parte de cualquier plan educativo

Te contamos algunas de las medidas disruptivas que se están comenzando a incorporar para darle un nuevo rumbo a los planes educativos.

¿Cuántos años llevas escuchando que el futuro es ahora? Efectivamente, los suficientes como para que la frase hecha se haya hecho una realidad y convivamos con una tecnología que, hace muy pocos años, solo veíamos en las películas de ciencia ficción. A lo mejor no te has dado cuenta porque la estética, esa estética de trajes brillantes y coches voladores, nunca ha tenido efecto, pero, por lo demás, y si exceptuamos el contacto extraterrestre y los viajes a Marte, el SCI-FI clásico acertó con casi todos sus vaticinios sobre los avances tecnológicos que disfrutaríamos. Tendríamos ordenadores de bolsillo, trenes que viajarían a gran velocidad, vuelos intercontinentales regulares, robots, satélites y, claro está, una intimísima relación con ordenadores y dispositivos electrónicos que cambiarían nuestra vida para siempre.

Ante un panorama donde los cambios tecnológicos espectaculares han empujado también una revolución de pensamiento en la que vivimos inmersos era necesario que nuestros planes educativos se convirtieran en algo que, de verdad, va a moldear las mentes del futuro.

Ya en 2017 la Unión Europea lanzó su Plan de acción de educación digital que tiene como objetivo la implantación total de todos los medios necesarios para que las escuelas de todo el continente puedan llevar a cabo la transformación digital que llegaría en 2025.

Unos planes educativos que incluyan ese cambio en la sensibilidad del ser humano. Necesitamos una educación que use métodos y se sumerja en materias y sensibilidades nuevas, que antes no tenían importancia y que ahora, sin embargo, son necesarias para nuestra formación. A continuación, te vamos a contar cuáles son las nuevas técnicas y las nuevas materias que deberían de formar parte de todos los planes educativos. Un nuevo concepto de educación para el futuro, una disrupción que marcará los pasos de una nueva forma de enseñar.

  1. De la teoría a la experiencia: Llevar todo lo que se aprende a la práctica a través de dinámicas de grupo y proyectos para entender mejor la materia, que esta quede fijada sin tener que aprender tantos conceptos de memoria y, sobre todo, contestando a la pregunta que siempre se hace uno cuando es alumno: ¿para qué me va a servir esto?  
  2. Ejercitar la síntesis y el análisis: Tenemos que enseñar a los alumnos a desenvolverse en un mundo donde la capacidad de atención cada vez es más reducida. Por ello, es importante que ejerciten la capacidad de síntesis, la capacidad de decir más usando menos tiempo y palabras. Para ello es importante, además, que sean más analíticos y animarles a cuestionarse la naturaleza que les rodea, alimentar su curiosidad es tan importante como darles una base teórica adecuada.
  3. Investigación: Si bien la figura del profesor es insustituible, lo cierto es que animar al alumno a investigar por su cuenta es muy importante. En este caso, el profesor es un puente entre el conocimiento y sus alumnos y debe de invitarlos, a través de ejercicios específicos y de tareas, a investigar por su cuenta. De nuevo, como en el punto 2, se trata de hacer que el alumno sea capaz de aprender por su cuenta y tener así una visión propia.
  4. Del pasivo al activo: El alumno tiene que ser cada vez más activo. Un niño quieto en un aula, intentando mantener la atención, es un niño que puede o no puede aprender pero, un alumno activo, al que se le invita a participar continuamente, a experimentar a través de ejercicios y trabajos es un alumno despierto, en alerta y con ganas de permanecer en el colegio el tiempo que sea preciso. Un alumno inmerso en el proceso de educación aprende más rápido.
  5. Los métodos de evaluación: Aunque la evaluación de los conocimientos a través de exámenes por pregunta y tipo test llevan siendo cuestionados desde hace muchos años, la verdad es que nadie se ha atrevido a dar el paso de eliminarlos. Por ahora es complicado, pero, cada vez con más insistencia, comienzan a tener peso los trabajos y las tareas que el alumno hace durante el curso para hacer media o para sumar puntos extra a los resultados de los exámenes. Hubo un tiempo en nuestro país, allá por mediados de los 80, en que se habló mucho de la “evaluación continua” (un intento por hacer de ese método la base de la calificación) pero nunca llegó a llevarse a cabo al 100%.
  6. Educar en otras sensibilidades: Como ya hemos dicho en la introducción lo cierto es que el mundo ha cambiado y su sensibilidad con él. Usos y prácticas sociales aceptadas son ahora, cuando no repudiadas, puestas en la palestra. Para ello es importante que los alumnos sean educados en el conocimiento de las nuevas sensibilidades, a ponerse en la piel del otro, a ser más respetuosos con las formas de vivir de otras personas y a comprender mejor corrientes de pensamiento como la ecología.
  7. Introducir la programación informática: Seguramente vuestros hermanos mayores os podrán contar que en la antigua escuela se pudieron ver las primeras demostraciones de ordenadores muy básicos -sobre todo de la marca Dragón- y recibieron algunas clases de programación en lenguaje BASIC. En el instituto se instauraron durante los 90 las aulas de informática. Ambas actividades, aunque tímidas, hicieron que muchas personas se interesaran por los ordenadores y dirigieran sus pasos hacia la informática de forma profesional. En la actualidad, convertir la programación en una asignatura es una demanda de las empresas de Silicon Valley. Permitirá que todo el mundo pueda entender cómo funcionan sus principales herramientas de trabajo, servirán para animarlos a desarrollar programas o aplicaciones para uso personal y, sobre todo, servirán como buenas herramientas para animar a la creatividad.
  8. Creatividad: Nuestro mundo está cada vez más necesitado de buenas ideas y de que estas se transformen no solo en negocios sino, también, en formas de ayudar a un desarrollo más sostenible, a que la vida en nuestro planeta sea más grata y más agradable. La creatividad se ha convertido en uno de los motores principales del progreso humano porque, cuanto más complejos y más increíbles son los descubrimientos que hacemos, más complicado es ser original, creativo y pensar fuera de los márgenes que nos vienen dados por la realidad o la costumbre.
  9. Nuevas metodologías: Incorporar la gamificación, las redes sociales o, incluso, las artes plásticas, la interpretación, la fotografía y otras disciplinas artísticas ayudan al profesorado a explicar mejor las materias, hacen más partícipe al alumno, amplían los criterios de evaluación y, sobre todo, hacen que la educación sea mucho más amena. Una educación con más alicientes es una educación mejor.
  10. Aprendizaje continuo: La mayor disrupción de la educación es conseguir que la curiosidad y las herramientas entregadas al alumno le permitan una especie de aprendizaje continuo. Cada una de las actividades que haga durante su periodo formativo, dentro y fuera de las clases, le parecerá una oportunidad para alejarse de su zona de confort y acercarse a otras disciplinas, a probar en otros campos del conocimiento. Iniciativas como el programa Akademia pretenden esto, enseñar desde la curiosidad y animar a nuestros alumnos a saltar los márgenes y a ponerse en marcha.

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