​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

¿Se puede educar en valores como la sostenibilidad? Abordamos el fenómeno y repasamos los esfuerzos educativos que se están haciendo para crear un alumnado más comprometido.

Educar el consumo es uno de los retos pendientes de las próximas generaciones. Somos una especie depredadora por naturaleza y, como tal, tendemos a acabar con los recursos, pero ya no somos los humanos que vivían en una cueva. Nuestra capacidad de transformar el entorno, de extraer sus recursos para ponerlos a nuestro servicio se encuentran en un pico de desarrollo desconocido hasta la fecha. ¿Y qué significa consumir? No hablamos solamente de comprar, de adquirir bienes y servicios, hablamos de toda la energía, el agua y los recursos que gastamos en nuestro día a día y que, cada vez con más velocidad, van siendo cada vez más onerosos para el planeta. 

El despilfarro del pasado tiene que ser compensado con un cambio de nuestra actitud, con conseguir administrar todos nuestros recursos (desde los energéticos hasta los agropecuarios) con mayor mano dura. Para sobrevivir no necesitamos ser “tacaños”, sino que necesitamos consumir mejor. La Unesco ya se ha puesto a ello con un ambicioso plan global sobre educación en sostenibilidad y la ONU, con su última Cumbre del Clima celebrada en Madrid, ha dado una voz de alarma de la necesidad de explotar los recursos planetarios de una manera más tolerable, dejar de interferir en la climatología y hacer que todo sea compatible con el desarrollo de todas las naciones.

Para llevar a cabo un trabajo como este, que requiere el esfuerzo combinado de empresas y gobiernos, es necesario crear una conciencia global. Seguramente la economía circular sea la primera piedra de toque para dicho cambio de conciencia que ha hecho que marcas antes muy reacias –o que directamente habían apoyado posturas negacionistas- estén haciendo la transformación ecológica y ajustando sus planes de negocio a esta tendencia.

Un ciudadano más consciente de la energía que gasta, la comida que ingiere y el agua que consume es no solo un ciudadano más cívico, también es uno que obliga a las empresas a cambiar su rumbo, a crear otros productos más afines a sus necesidades, etc.

En España, comunidades autónomas como País Vasco ya contemplan un plan para la sensibilización de la población y la incorporación de los valores de la sostenibilidad a las escuelas de cara a ser culminado en 2030 y que concuerda con la Agenda 2030 o Agenda del Desarrollo Sostenible.

Un cambio radical que observa profundas renovaciones de las relaciones sociales y tiene a la ecología en el punto de mira. Una sociedad sostenible mantenida por una industria y una economía de valores que sirva para afrontar el mercado del futuro y que sea competitiva dentro de él. A nivel del Estado, España es uno de los países más comprometidos con la Agenda 2030 contando con un plan trazado para alcanzar la inspiración de un mundo más equilibrado y limpio antes de la finalización de las dos próximas décadas.

En consonancia, las escuelas punteras de nuestro país han sido la cabeza de lanza de esta cruzada de los valores y los centros (públicos y privados) incluyen planes y rutas educativas alternativas que enseñan en estos valores y que acabarán de algún modo incorporándose a todas las escuelas españolas.

Solo es posible formar alumnos capaces de pensar “fuera de la caja” si los educamos en estos nuevos valores. La próxima revolución tecnológica y sociológica se jugará en el terreno de las ideas y la concienciación y por ello necesitamos una mayor inversión y un mayor esfuerzo en mejorar la educación. La próxima gran revolución económica no estará solamente en el ahorro y optimización de los recursos con los que contamos, también estará en la necesaria implementación y crecimiento de estos recursos. Para ello vamos a necesitar a la gente que ahora está en nuestros parvularios y tenemos que cuidarlos bien y darles todos los recursos posibles para la formación.

Artículos relacionados

Más en nuestra web

  • Tendencia
    Innovación y Covid-19

    Recopilación de encuesta, webinars y recomendaciones de los expertos del Future Trends Forum sobre el impacto del Covid-19 en nuestra sociedad, y cómo la innovación se presenta como la oportunidad para afrontar esta crisis.

  • Alex Oscoz
    Alex Oscoz

    Director de la división de Operación de Telescopio. en Astrophysical Institute of the Canary Islands (IAC)