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En líneas generales, y más allá de los fondos propios, los emprendedores pueden acudir a los siguientes instrumentos de financiación.

La financiación es uno de los principales quebraderos de cabeza de la mayoría de startups españolas. Comprobar la viabilidad del proyecto, mantener un equipo que permita el desarrollo de este, el lanzamiento comercial, la expansión, posibles imprevistos asociados al negocio... Las obligaciones de las startups son elevadas, y muchas veces la financiación privada juega un papel clave en asegurar la continuidad de estos proyectos.

El 72% de las startups españolas, de hecho, tiene como primer objetivo prioritario financiación. Así se desprende del Mapa del Emprendimiento 2018, elaborado por Spain Startup, que refleja que la primera fuente de financiación de la mayoría de proyectos son los fondos propios (60%), la financiación procedente de Family, Friends and Fools (25%), los fondos privados (11%), los créditos bancarios (3%) o las plataformas de crowdfunding (2%).

A lo largo de su trayectoria, una startup pasa por distintas fases. Aunque existen diferentes nomenclaturas para cada una de ellas, a grandes rasgos coinciden en: pre-seed, seed, early, growth, expansion y exit. Ligados a cada una de estas etapas, hay una serie de instrumentos de financiación privada y pública que pueden favorecer el desarrollo (e incluso marcar la diferencia entre la continuidad o el cierre) de una startup.

El asunto que hoy nos ocupa nos traslada a la fase pre-seed, momento en el que todo gira alrededor de una idea. Una idea que necesita recursos para convertirse en un modelo de negocio viable y que, en muchas ocasiones, acabará mutando antes de llegar al mercado. Durante esta etapa, los esfuerzos de los emprendedores se concentran en crear un prototipo o un producto mínimo viable (MVP). De hecho, la metodología lean startup se convierte en una herramienta clave durante esta etapa, en la que los ingresos de la compañía son nulos o escasos.

Normalmente, las operaciones de financiación durante esta fase no superan los 100.000 euros. Como el objetivo fundamental es desarrollar la idea, la necesidad de obtener grandes cantidades de dinero no es acuciante, pero no por ello es menos importante: podría suponer la diferencia entre el éxito o el fracaso del próximo unicornio en España. La escasez de financiación en esta etapa es, de hecho, uno de los problemas a los que se enfrentan las startups que dan sus primeros pasos en el país.

¿Con qué opciones se encuentran? En líneas generales, y más allá de los fondos propios, pueden acudir a estos instrumentos de financiación:

  • Family, Friends and Fools.

Las icónicas tres F (o FFF's) hacen referencia al dinero que el emprendedor obtendrá por parte de sus amigos, familias y otras personas que puedan estar interesadas. Éstos asumirán el riesgo de la inversión, un riesgo que normalmente tiene más impacto en las relaciones personales que puedan mantener con el emprendedor que con otra cosa. Las aportaciones suelen ser pequeñas, pero suponen un balón de oxígeno para el emprendedor, dado que normalmente no están ligadas a elevados intereses o a plazos de devolución estrictos.

  • Aceleradoras e incubadoras.

Aunque a veces las diferencias entre una y otra se diluyan, las aceleradoras contribuyen al impulso de proyectos que ya existían, con distintos servicios (asesoría legal y financiera, mentores...) y una aportación financiera. Las incubadoras, en cambio, acogen en sus espacios a equipos o emprendedores cuya idea está aún en una fase muy inicial, a los que ayudan durante un tiempo determinado a dar forma al proyecto para que llegue al mercado. La financiación no está garantizada.

Sin embargo, existen alrededor de 800 aceleradoras e incubadoras en España (según los últimos datos de Startupxplore) y cada una de ellas ofrece un programa determinado que, en ocasiones, entremezcla las características de uno con el otro. Existen aceleradoras especializadas en empresas en fase pre-seed, e incubadoras que ofrecen hasta 20.000 euros a cambio de una participación en la empresa. Por tanto, pero hay varias premisas a considerar en el ámbito estrictamente financiero a la hora de tener en cuenta estas dos opciones:

Las incubadoras que financian proyectos suelen quedarse con una pequeño porcentaje del negocio que están incubando, aunque su objetivo no suele ser convertirse en socio mayoritario. A la incubadora le interesa que el proyecto salga al mercado, no las plusvalías que le genera. A modo de ejemplo, en España operan Tetuan Valley o Aimark.

Una gran parte de las aceleradoras opta por quedarse con entre un 5% y un 10% del capital de la startup que accede a su programa, aunque este porcentaje puede alcanzar hasta el 20% en según qué casos. En este caso, la aceleradora juega en otra liga porque la futura desinversión es atractiva y puede generarle beneficios importantes. Zarpamos o Lanzadera buscan empresas en fase pre-seed.

Fuente: Startupxplore

  • Business angels y fondos de inversión de capital riesgo.

Existen algunos business angels y fondos de inversión de capital riesgo en España que están interesados en financiar proyectos en fase pre-seed (y también en seed), como Lanai Partners, Sitka Capital o Toubkal. Pero su actividad es menor que en fases más avanzadas, en las que veremos exactamente qué ofrecen y cómo funcionan.