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Emprendedores 18 Jul 2019

Así debes hacer tu plan financiero en los primeros pasos de tu startup

Ojo, que las finanzas en los primeros meses de trayectoria de tu startup quizá sean las más importantes. Así debes organizarlas.

Si te toca llevar las cuentas de tu startup, tienes un gran reto por delante. Porque puede que te hayas formado en eso e incluso puedes haber trabajado antes haciendo una tarea similar en una gran empresa, pero créenos: una startup es algo diferente y hay ciertos parámetros que pueden ser distintos en el apartado financiero.

Si estás diseñando el plan financiero de la compañía, apunta, porque te vamos a explicar lo que debes incluir en él tanto antes de empezar como en los primeros meses de vida:

ANTES DE EMPEZAR

1. Previsión de necesidades

Parece obvio, pero no siempre lo es. Antes de empezar a hacer nada debes realizar una lista de las necesidades, tanto financieras como no financieras, básicas para tu actividad: personal en el equipo, costes fijos y variables, instalaciones, inversiones en tecnología, coste de adquisición, etc.

2. Financiación

Cuando tengas cuantificado todo lo anterior llegará el momento de sacar la hucha e ir a buscar capital. Porque si tu previsión de necesidades no es muy alta quizá puedas sufragarla con fondos propios, pero lo más probable es que tengas que hacer una ronda presemilla entre familiares, amigos, excompañeros de trabajo, etc.

3. Recuperación de la inversión

No nos engañemos: cuando alguien invierte en un negocio que aún no ha arrancado no se está dejando llevar por el rigor de los datos, sino posiblemente por la cercanía personal con el emprendedor, pero aun así necesitas hacer cuentas con papel y boli y decirles a tus nuevos socios (o prestamistas) cuándo estimas que recuperará su inversión. Porque al principio todos podemos confiar y ser optimistas, pero cuando vengan mal dadas convendrá haber dejado todo por escrito.

4. Modelo de negocio

También parece obvio pero, de nuevo, no siempre lo es. Cuando empieces tu actividad debes saber cómo vas a ganar dinero. Y ojo, la startup puede empezar incluso sin un modelo de negocio claro (como le pasó, por ejemplo, a Wallapop), pero en ese caso habrá que dar, al menos, un modelo de negocio para los inversores (desinversión en las siguientes rondas, por ejemplo).

PARA LOS PRIMEROS MESES

1. Cuenta de resultados

Todas las startups presentan sus cuentas de resultados de manera anual, pero de manera interna deberás hacerlo también cada mes, ya que las startups suelen tener un circulante muy limitado, con lo que una mala gestión de la cuenta de resultados podría hacerte cerrar de una semana para otra. También conviene hacer un balance de resultados trimestral, sobre todo al principio, para asegurar el futuro inmediato de la compañía.

2. Tesorería

Si la cuenta de resultados es importante, la tesorería y el fondo de maniobra directamente serán esenciales, ya que, en época de vacas flacas, serán las que salven a tu startup del coma definitivo. Del mismo modo, el director financiero tendrá que estar mirando de reojo la  posibilidad de abrir una nueva ronda de financiación y de manera previsora, ya que este proceso puede alargarse más de lo que la caja pueda aguantar.

3. Activos

La mayoría de startups fijan al principio cuál es su activo y de ahí no se mueven, pero lo cierto es que también puede evolucionar. Un ejemplo sencillo: imagina que has creado un software B2B para pequeñas empresas, pero las ventas no te están yendo bien, o tienes un alto nivel de morosidad o de retraso en los pagos. Ahí tienes un activo al que deberías sacarle un mayor rendimiento: tu tecnología. Puedes, por ejemplo, venderle ese mismo software a una gran empresa para que lo use como marca blanca. De este modo mantendrás la caja a flote mientras sigues centrado en tus clientes principales.

4. Punto de equilibrio

¿Cuándo vas a dejar de perder dinero? Al hacer esta estimación acertarás o te equivocarás, pero igualmente deberías hacerlo. Y recuerda, hay dos puntos de equilibrio o ‘break even’: cuando tus ingresos mensuales superan a tus gastos y cuando, además, ya has recuperado toda la inversión inicial.

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