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La transformación digital que afronta el sector de los seguros, insurtech, nos afecta a casi todos.

Los datos masivos están cambiando para siempre la forma en la que se calculan las primas de los seguros de los conductores. La transformación digital que afronta el sector de los seguros, insurtech, nos afecta a casi todos.

Aunque todos –empresas y consumidores– coincidían en que el sistema arrastraba muchos defectos de serie, hasta hace pocos años nadie se planteaba otra posibilidad. Cuando íbamos a contratar el seguro de nuestros coches, apenas nos evaluaban por nuestras circunstancias personales. La mayoría de las categorías que se contabilizaban tenían que ver con lo que hicieran otras personas de nuestra edad, nuestro sexo o nuestro perfil socioeconómico. Si acumulaban más accidentes o multas por exceso de velocidad que la media, eso nos subía la prima también a nosotros. Por supuesto, si la aseguradora veía una pequeña abolladura, su operario le sacaba una foto con el móvil y eso también nos la subía.

Ahora nos encontramos en un momento de transición. Las aseguradoras han empezado a comercializar llaves electrónicas con sensores incorporados o aplicaciones móviles que recopilan los datos sobre cómo conducimos realmente. Esos mecanismos emiten señales sobre nuestra velocidad y otras variables. Nosotros renunciamos a parte de nuestra privacidad a cambio de que, con un poco de suerte, nos ofrezcan un precio mejor por buen comportamiento. Curiosamente, los primeros estudios publicados muestran que la gente es más prudente cuando sabe que el sensor le está vigilando.  

El futuro próximo ha empezado a filtrarse poco a poco en nuestra vida diaria. Los nuevos modelos de coches que salgan en 2018 serán, en muchos casos, coches conectados de serie. Esto quiere decir que no será necesaria la instalación de ningún hardware o teléfono móvil y que bastará con descargase la aplicación en el sistema del propio vehículo. Tendremos que decidir si permitimos que la compañía de telecomunicaciones con la que tengamos contratada la conexión comparta nuestros datos.

Otra novedad es que ya existen aseguradoras que calculan la cobertura ajustándose exclusivamente a los indicadores que afectan en particular al conductor. Hoy lo que ocurre es que, a pesar de la llave electrónica, se sigue cobrando a los conductores no sólo por lo que hacen, sino por lo que se estima que pueden hacer teniendo en cuenta, por ejemplo, las estadísticas de la gente de su edad. Eso está a punto de cambiar para siempre gracias al insurtech. 

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