Estamos rodeados de datos y los generamos sin parar. ¿Cómo se usa el big data para la gestión de esta crisis del coronavirus?

Cuando hablamos de big data no solo nos referimos a un conjunto de datos, sino a la generación de valor a partir de su procesamiento y análisis, para mejorar en la toma de decisiones.

Nuestro experto, Francisco Curbera, Director de Watson Health Foundational Technologies, explicaba en el Future Trends Forum sobre Salud Digital que el big data es imprescindible para entender lo que está pasando, y extraer la información clave para mejorar la atención sanitaria.

 

Entrevista sobre Salud Digital y Big Data a Francisco Curbera, Director de Watson Health Foundational Technologies en IBM.

Los desafíos que plantea el coronavirus son muy variados: desde la prevención y la detección temprana, la contención y el aislamiento, pasando por la mitigación y la segmentación y, en última instancia, conseguir acabar con la enfermedad. Paralelamente, están los desafíos sociales y económicos a los que nos enfrentamos.

Los ámbitos de aplicación del big data en la actual crisis del coronavirus podemos clasificarlos de acuerdo con estos desafíos:

1. Información general.

El big data puede servir para que cualquier ciudadano pueda estar informado y al día de la evolución de la crisis. En este ámbito tenemos desde aplicaciones realizadas por universidades de prestigio como la realizada por la Johns Hopkins University (JHU) hasta cuadros resumen como el publicado por el Ministerio de Sanidad español, pasando por la aplicación facilitada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los datos se procesan, se combinan y se organizan de tal manera que aporten el mayor valor posible al mayor número de personas.

Con el objetivo de evitar las fake news, es recomendable informarse a través de organismos oficiales.

2. Detección y tratamiento de enfermos.

La estrategia más exitosa hasta la fecha en la lucha contra el coronavirus ha sido la de Corea del Sur, donde se han realizado pruebas masivas a la población y luego se ha realizado el seguimiento de las personas infectadas, así como de sus contactos a través de sus teléfonos móviles, para luego tratarlas.

Esta es la denominada estrategia de las 3Ts: Test, Traza, Trata. Para poder poner en marcha esta estrategia, es necesario el tratamiento de ingentes cantidades de datos, de manera que, por ejemplo, el sistema de alertas nacionales avisa a los habitantes a través del teléfono móvil de distritos o localidades cuando se ha detectado un caso en su zona y enlaza a información detallada sobre los últimos lugares por los que pasó el contagiado. Esto no se hace para que la gente evite ir a esos sitios, que son exhaustivamente desinfectados, sino para que aquellos que los hayan visitado estén más alerta por si detectan síntomas. Esta estrategia, a pesar de requerir el seguimiento de los ciudadanos y, por tanto, de contravenir el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), está hoy sobre la mesa de las autoridades italianas. Como decíamos en un post anterior, la Salud Pública es más importante que los derechos de protección de los datos de los individuos. Siempre que los datos sean tratados para un fin concreto, durante un periodo concreto y, además, sean protegidos frente a usos indebidos, deben aprovecharse al máximo para luchar contra el coronavirus. No hay excusas.

La app alentada por la Comunidad de Madrid de la que hablábamos en un reciente post, también recaba datos sobre síntomas y estados de los pacientes, que facilitarán la identificación de casos y la toma de decisiones. Una aplicación muy similar se acaba de lanzar desde Cataluña.

3. Gestión de recursos críticos.

Mascarillas, EPIs (Equipos de Protección Individual), respiradores, guantes, podrán llegar allá donde se requieran con el adecuado procesamiento y análisis de los datos facilitados por los hospitales y centros de salud. La oportunidad de mejora se encuentra en el despliegue de un abastecimiento data-driven de bienes, buscando una gestión más eficaz en la distribución de fármacos, equipamiento específico y comida, optimizando la logística de los distribuidores.

4. Lucha contra la enfermedad.

En la carrera para la obtención de una vacuna, el procesamiento de los datos y su análisis resulta decisivo a la hora de determinar la seguridad para los afectados y los porcentajes de éxito. Existen a día de hoy más de 20 iniciativas alrededor del mundo en la búsqueda de la vacuna. Entre ellas, las iniciativas españolas están muy avanzadas. El intercambio de datos entre todas las iniciativas en modo coopetición y su análisis, permitirá acelerar la solución.

5. Medidas socioeconómicas.

En función de los datos de consumo y, de hábitos, los gobiernos pueden tomar decisiones para asegurar los suministros básicos para la población. Por otro lado, los datos individuales sobre la población (población activa, población de alto riesgo, población indefensa, etc.), permiten tomar medidas adecuadas para paliar los efectos sociales y económicos de la crisis. Por último, surgen aplicaciones para recopilar iniciativas solidarias como el espacio web ‘Madrid sale al balcón’, que pretende canalizar y recopilar las propuestas que hagan los ciudadanos y asociaciones para mejorar la calidad de vida de la sociedad madrileña mientras se mantenga la situación de alarma por el coronavirus.

En resumen, la ingente cantidad de datos existentes, con su adecuado tratamiento y análisis, permite desarrollar herramientas de enorme potencia para luchar contra el coronavirus. Tomar las medidas adecuadas, en el momento adecuado y con los recursos necesarios, es posible gracias al big data.

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