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Emprendedores 05 Sep 2019

Burocracia: los trámites que debes conocer para constituir una empresa

¿Cuáles son los trámites burocráticos que tendrá que asumir un emprendedor?

¿Estás pensando en montar una startup? Seguro que has escuchado mil y una veces que una de las principales barreras con la que se encuentran los negocios en España es la excesiva burocracia. Trámites en la constitución, inscripciones, números de identificación, censos… La carrera de obstáculos a sortear parece eterna.

En España, el tiempo medio para constituir una sociedad (sin necesidad de realizar pagos extraordinarios y realizando un seguimiento mínimo de los organismos de gobierno) es de 12,5 días. Para conseguirlo, además, son necesarios unos 7 procedimientos y un capital mínimo de 3.000 euros. En comparación, constituir una empresa en Nueva Zelanda lleva solo medio día. En la media de la OCDE, con 9,3 días es suficiente.

No podemos decir que en España sea difícil “hacer negocios”. El Banco Mundial, que anualmente analiza las condiciones de cada país relacionadas con este tema, sitúa a nuestro país en la posición 30 de 190 (siendo 1 el país con más facilidades para hacer negocios). Pero si nos ceñimos al tiempo y al número de procedimientos para poner en marcha una compañía, el país cae a la posición 86.

Ante ello, no es de extrañar que la comunidad emprendedora reclame una y otra vez la simplificación de la carga burocrática, como hizo en la consulta que abrió el Gobierno para la creación de una Ley de Startups. A la espera de que se desenmarañe el conflicto político del país, la situación se mantiene igual. ¿Cuáles son los trámites que tendrá que asumir un emprendedor?

Cómo constituir una empresa:

Si el objetivo es constituir una una sociedad de responsabilidad limitada (una de las sociedades más comunes en España), los fundadores tendrán que realizar, como mínimo, los siguientes trámites:

  1. Ir al Registro Mercantil Central para obtener la denominación social. Allí se obtiene la conocida como “certificación negativa”, que acredita que no existe otra sociedad con el mismo nombre que la que se quiere constituir. Esta certificación tiene una vigencia de tres meses y es renovable otros por tres meses.
  2. Solicitar el Número de Identificación Fiscal (NIF) provisional en la Agencia Tributaria. Es imprescindible realizarlo antes de “realizar cualquier entrega, prestación o adquisición de bienes o servicios, percepción de cobros o abono de pagos, o contratación de personal laboral”, según indica el Ministerio. Para obtenerlo, los administradores deberán presentar: el modelo 036 (personalmente o mediante correo certificado) con la casilla 110 marcada, el acuerdo de voluntades para la constitución, la certificación negativa y la cumplimentación en el modelo 035 de la “relación de socios, herederos, miembros o partícipes”.
  3. Creación de los estatutos sociales y firma de la escritura de la constitución de la sociedad ante notario. Los administradores de la sociedad tendrán medio año tras la expedición de la certificación negativa para realizar este trámite. Por otro lado, será necesario contar con el certificado bancario que acredite que los fundadores disponen del capital social necesario para constituir la empresa.
  4. En el plazo de un mes desde el otorgamiento de la escritura pública de constitución de la sociedad, los administradores tendrán que presentar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP) y actos jurídicos documentados en las consejerías de Hacienda de su comunidad autónoma. En el primer caso (ITP), la creación de empresas queda exenta del pago de este impuesto. En paralelo, deberán acudir al Registro Mercantil Provincial a inscribir la empresa.
  5. En un plazo de un mes tras la constitución de la sociedad, además, deberán solicitar el NIF definitivo a la Agencia Tributaria.

Una vez constituida la empresa, es la hora de empezar a operar. ¿Qué más necesitas?

  1. Darte de alta en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores de la Agencia Tributaria antes de iniciar cualquier actividad empresarial o profesional.
  2. Darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Quedan exentas las compañías de nueva creación durante los dos primeros ejercicios.
  3. Dar de alta en los regímenes de la Seguridad Social a los socios, administradores y empleados (si los hubiera) de la empresa.
  4. Acudir al Registro Mercantil Provincial para conseguir la legalización del Libro de Actas, Libro registro de socios, Libro registro de acciones nominativas y Libro registro de contratos entre el socio único y la sociedad. Asimismo, legalización del Libro Diario y del Libro de Inventarios y Cuentas Anuales. El plazo para legalizar dichos libros es de cuatro meses tras el cierre del ejercicio social.
  5. Por último, obtener un certificado electrónico que permitirá firmar documentos electrónicos.

Existen otros trámites complementarios, que dependen de la tipología de negocio, como la solicitud de licencias de actividad al Ayuntamiento o la inscripción en otros organismos; así como el registro de la marca comercial en la OEPM (Oficina Española de Patentes y Marcas) o la comunicación de la apertura del centro de trabajo.

Cuando quieres atraer a inversores internacionales. Aunque en este caso no está en tus manos, es importante que conozcas la situación con la que se encuentran los inversores particulares extranjeros que quieren invertir en startups españolas. En primer lugar, debes familiarizarte con el NIE (Número de Identificación de Extranjeros). Con un coste de 10 euros más honorarios legales, la expedición tarda unas dos semanas (en teoría). Lo tramitan las autoridades policiales españoles y las oficinas diplomáticas y consulares.

En segundo lugar, el inversor extranjero deberá presentar el modelo D-1A ante la Administración. El D-1A es un documento que constata las inversiones extranjeras en sociedades no cotizadas. El plazo para presentarlo es un mes desde la operación de inversión.

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