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Los robots contribuirán a la economía de los países, pudiendo, entre otras cosas, hacer sostenibles los actuales sistemas de pensiones públicas.

Cibercotizantes es un término nuevo que da nombre a un grupo de expertos en innovación tecnológica y por detrás del que se recoge la idea de si sería posible que los autómatas o robots pudieran contribuir a la economía de un país, haciendo sostenible el actual sistema de pensiones, que en el caso español está basado en las cotizaciones sociales de los trabajadores. 

Como ya se está avanzando en algunos informes, es previsible que en 2022 un 58% de las horas de trabajo sean humanas, mientras que un 42% sean realizadas por máquinas. También es habitual en estos estudios que se destaque la aparición de nuevos perfiles profesionales que estarán vinculados a la automatización de las tareas. Se requerirán profesionales que sean capaces de interactuar con las máquinas. Esto es, sin duda, una oportunidad laboral para la que se precisa de un nuevo sistema educativo que prepare a los futuros empleados en habilidades tecnológicas. 

Desde Europa, que desde hace tiempo viene subrayando la necesidad de nuevos perfiles profesionales que cubran los puestos demandados por las empresas, se ha liderado el debate de si sería posible que los robots o autómatas pudieran contribuir a través de un nuevo impuesto a la caja de la Seguridad Social. Por el momento no se ha avanzado nada en esta cuestión y la UE ha enfriado el tema, que sigue dando de qué hablar. Y es que ante el escenario que nos encontramos puede ser razonable plantear la creación de una tasa impositiva que ayudara a sostener el Estado del Bienestar, especialmente el sistema de pensiones. 

El planteamiento de esta tasa impositiva no es fácil en tanto que no se dispone de la fórmula que daría sentido a grabar la actividad de los robots. De momento, se ha abierto el debate y desde este grupo de profesionales se está abordando con otros agentes, entre ellos empresarios y sindicatos, para analizar cómo se podría poner en marcha.