Emprendedores 09 Mar 2020

Claves para elaborar un pitch de un minuto y conquistar a los inversores

Conoce cómo los emprendedores pueden exprimir al máximo un minuto para tratar de contar su idea a un grupo de posibles inversores y lograr convencerles para que financien su proyecto.

Un minuto bien aprovechado puede definir el éxito o fracaso de una startup. Y eso todo emprendedor debe de saberlo porque habrá oportunidades que se le presenten ante ciertos inversores en las que deberá jugarse el todo por el todo en tan solo ese tiempo. Ya sea en entornos más controlados o en otros donde vaya a vender su idea y sepa el tiempo con el que cuenta, lo cierto es que tiene que tener un ‘elevator pitch’ muy bien estructurado para saber en todo momento qué y cómo debe de transmitir.

Porque no todo vale y siempre debe de existir un propósito clave: hay que hacer a la audiencia parte del discurso. En un minuto es muy difícil detallar todos los detalles del proyecto, ni poner cifras sobre la mesa, ni mucho menos hablar de las estrategias que llevarán el proyecto al éxito. Lo importante es que aquello que cuente el emprendedor acabe entusiasmando, emocionando o generando mucha intriga entre el público. Y eso no se consigue diciendo muchas más cosas en menos tiempo, sino teniendo muy claro el porqué, el qué y el dónde, que son los elementos claves que todo pitch de un minuto debe de tener.

Un claro por qué

Es importante que haya una historia personal que cubra todo el discurso y que tenga que ver con el proyecto. Ya sea el momento en que caíste en la cuenta de que existía una necesidad de cubrir, cuando te armaste de valentía para encarar el proyecto, o cómo lograste superar los primeros inconvenientes que encontraste en tu camino como emprendedor. El propósito de todo ello es no ser uno más de todos los emprendedores que tratan de venderles sus ideas, dejar de ser un mero número para dar vida al proyecto e inculcarle los sentimientos que a ti te ha provocado. Esto debe de durar alrededor de 20-30 segundos, no mucho más. Recuerda que tan solo cuentas con 60.

¿Cuál es tu idea? El qué

Una vez que hayas explicado los motivos que te han empujado a estar ahí y hayas conseguido captar la atención de la audiencia, es el momento de explicarles cómo planeas resolver esa situación. Pero no es necesario entrar en detalles, nada de caer en tecnicismos o ahondar demasiado en la idea. Debes explicarla con palabras sencillas y mediante un lenguaje que todo el mundo pueda entender, y que sirva para valorar la importancia de aquello que les estás contando. “Os he contado que existía un problema, esta es mi solución”. Sencillo. Por esto mismo no necesitarás más de 20 o 30 segundos del escaso tiempo del que dispones.

¿Dónde pretendes llegar?

Es el momento de poner el broche de oro al discurso y dejar a los futuros inversores con ganas de saber mucho más. Para ello, es importantísimo acabar a lo grande. Retoma la historia personal que dio pie a todo y a la que ya hiciste mención al principio, en que sirva de impulso para hablar de la visión inspiradora que pretendes completar. O, si prefieres ser más efectista, toma algún dato del mercado al que piensas dirigir tu producto o servicio que demuestre lo imprescindible que es tu idea, y remata con eso el discurso. Para esta última parte tendrás que exprimir al máximo los segundos que te quedan después de haber explicado el porqué y el qué.

Tendrás que ensayar este ‘pitch’ innumerables veces, probar a medir los tiempos, contárselo a amigos y familiares para ver sus reacciones… pero de lo que se trata es de que cuando los posibles inversores escuchen la historia acaben prendidos y con ganas de saber más. Ahí sabrás todo el partido que se le puede sacar a solo un minuto.

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  • Henry Smith
    Henry Smith

    Profesor Emérito de Ingeniería Eléctrica en Instituto de Tecnología de Massachusetts