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Emprendedores 01 Ago 2018

Cómo cerrar tu startup con dignidad (por si necesitas volver a intentarlo)

Cerrar no siempre es agradable, pero, si te ves en ese caso, hazlo de la mejor manera posible.

Abrir una empresa no es una labor rápìda a nivel burocrático. Es evidente que cuatro o cinco papeleos no te van a amargar la vida ni a quitarte las ganas, pero nunca es sencillo. Pero si piensas que abrir una startup es duro... imagínate cerrarla.

Porque abrirla puede ser pesado, pero juegas con un punto a tu favor: las intensas ganas que tienes de comerte el mundo entero, y eso no hay burocracia que pueda vencerlo. Sin embargo, todo se hace mucho más largo: los papeleos, los despidos, los cierres de facturas, las cuentas pendientes con los proveedores... y si a eso le sumamos tu pesimismo y enfado ante el fracaso de la compañía, no es raro que acabes cerrando la empresa de mala manera con tal de olvidarte del asunto lo más rápido posible.

Pero, ¿y si más tarde quieres volver a intentarlo? ¿Te arrepentirás de la manera en que cerraste tu anterior compañía? ¿Habrás sembrado una semilla negativa entre anteriores empleados, inversores, proveedores y demás? Por si acaso fracasas y crees que un tiempo más adelante querrás volver a intentarlo, vamos a darte algunas claves para cerrar tu empresa de manera digna y quedar lo mejor posible con todo el mundo.

1. Empleados/proveedores

Mal rollo decirle a tus empleados y posibles proveedores que vas a cerrar, ¿verdad? Vamos por partes. En cuanto a los empleados, es importante que esto no les pille por sorpresa: si llevas meses vendiéndoles que todo va de fábula y de repente cierras la puerta, no solo se verán en la calle, sino que además el cierre les sentará mucho peor y, por decirlo de manera suave, no les caerás muy bien. No tiene por qué haber sido culpa tuya, pero no parece que, con estos ingredientes, tus exempleados vayan a hablar bien de ti por ahí. Intenta que lo sepan con tiempo o, al menos, que cobren el dinero que puedas deberles.

Tus proveedores quizá se pudiesen estar oliendo el cierre, sobre todo si en los últimos meses acumulaste cierta deuda con estas empresas. Es importante que seas sincero con ellos, sobre todo cuando la cosa se empiece a poner mal. También echa un ojo a la caja: si hay dinero para pagarles, hazlo. Piensa que igual los necesitas en la siguiente aventura, así que, siempre que las circunstancias lo hagan posible, conviene cerrar la puerta sin deudas.

2. Inversores

Tus inversores seguramente fueron los primeros en saber que la cosa tocaba a su fin, sobre todo si, antes de cerrar, has intentado llevar a cabo una última ronda de financiación. En cualquier caso, a menos que hayas hecho algo muy mal no se enfadarán contigo, estas cosas pasan, pero intenta ser crítico con la situación: cuéntales lo que, a tu juicio, has hecho mal y podrías mejorar. Pese al dinero que hayan perdido, que eso no le hace gracia a nadie, los inversores suelen poner su ojo en los emprendedores que han fracasado y han aprendido de ello. Si demuestras este tipo de cosas, quizá la próxima vez vuelvan a unirse a tu nuevo proyecto.

3. Clientes/usuarios

Esto suele dejarse para el final y, de hecho, no siempre se hace. Los usuarios y clientes también deben ser informados ante un cierre. No es cuestión de que les avises cuando empieza a ir mal, ni mucho menos, pero sí cuando bajes la persiana definitivamente. Sobre todo si son usuarios de pago o clientes, no les gustará enterarse de tu cierre al ver tu web sin funcionar. Y créenos, eso pasa con demasiada frecuencia.

4. Hacienda

Un tema delicado, ¿eh? Pero tampoco conviene dejarlo de lado. Como sabrás, si has montado una SL es más que probable que no tengas que responder personalmente con tus deudas ante Hacienda por un proyecto fracasado. Sin embargo, intenta dejar cerrado todo lo que puedas antes de marcharte del todo. Por lo general las deudas con Hacienda no te van a perseguir, pero, dependiendo de cómo fuese tu empresa y cómo sea la siguiente, sí podrían hacerlo.

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