Future Trends Forum 10 Ago 2018

Cómo el smartphone está cambiando la agricultura en países emergentes

La creciente popularización de los smartphones ha espoleado el uso y diseño de aplicaciones móviles y webs en lugares recónditos.

Los agricultores en los países emergentes, por ejemplo los africanos, cuentan ahora con más datos y plataformas para tomar mejores decisiones sobre sus cosechas.

La agricultura en los países emergentes, cuando los campos no los gestionaban grandes empresas o multinacionales sino pequeños emprendedores locales, ha tenido, tradicionalmente, mucho de intuición y sabiduría adquirida por la experiencia. Esta intuición y experiencia ayudaban a anticipar la llegada de una lluvia, plaga o sequía peligrosas. También le venía bien a los agricultores para calcular lo que debían pagarles por las materias primas que sacaban de la tierra. Por supuesto, para venderlas había que desplazarse a los mercados. No era sencillo conocer los problemas que les quitaban el sueño a estos pequeños emprendedores.    

La creciente popularización de los smartphones, especialmente de aquellas marcas o versiones especialmente baratas en continentes como África, ha espoleado el uso y diseño de aplicaciones móviles y webs en lugares recónditos o, como mínimo, bastante alejados de los núcleos urbanos donde se concentran las rentas altas y medias-altas y los entusiastas de la tecnología. Hablamos de las áreas en las que se encuentra la mayoría de los cultivos.

Entre esas aplicaciones y webs destacan algunas que facilitan la venta en línea de la producción agrícola teniendo en cuenta los precios mundiales de las materias primas en tiempo real y no sólo los que les dicen los intermediarios a los agricultores. En paralelo, los usuarios reciben las previsiones meteorológicas oficiales y acceden a consejos prácticos para cuidar mejor de sus cultivos. Otra de las ventajas es que decenas de agricultores que no se conocen pueden interactuar y compartir información e inquietudes. Los datos sobre su interacción con las webs y apps, que recogen las empresas tecnológicas que las diseñan, sirven para detectar algunas de sus necesidades e inquietudes.

A pesar de que este tipo de software ya ha mejorado las vidas de cientos de agricultores, todavía queda mucho para que se universalice. Además, el precio y la conectividad de los smartphones siguen siendo inadecuados para muchas localizaciones y pequeños emprendedores alejados de las ‘prósperas’ ciudades en los países emergentes. Los siguientes pasos serán probablemente corregir esto, ampliar su difusión y el refinar lo que ofrecen teniendo en cuenta los deseos reales de sus usuarios sobre el terreno.   

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