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Los avances en el diagnóstico temprano y tratamiento del cáncer, la investigación genética o la inteligencia artificial son algunas de las innovaciones que lo harán posible.

Dentro de 30 años, el ser humano será capaz de vivir hasta los 120 años, manteniendo una calidad de vida razonable, gracias a la medicina personalizada. Los avances en el diagnóstico temprano y tratamiento del cáncer, la investigación genética o la inteligencia artificial son sólo algunas de las innovaciones que lo harán posible en opinión de los expertos del think tank de la Fundación Innovación Bankinter. Se dará el tratamiendo adecuado al paciente adecuado.

Muchas de las barreras para una atención sanitaria primaria universal pueden salvarse gracias a la esalud. Las nuevas tecnologías tienen el potencial de revolucionar la calidad de la asistencia sanitaria y de ayudar a crear sistemas sanitarios más eficientes y sostenibles. La telemedicina, la investigación genómica, la biotecnología, los dispositivos wearables o los drones pueden contribuir a la prevención de enfermedades, al diagnóstico precoz y a una mejor distribución de los fármacos.

  • En primer lugar la formación del personal sanitario podría resolverse con tecnología. En la actualidad ya existen algunos proyectos que permiten el acceso a bases de datos como el National Center for Biotechnology Information. Posiblemente, el acceso global gratuito a la información médica y sanitaria más reciente haya salvado más vidas que cualquier otra innovación sanitaria.
  • En segundo lugar, la tecnología juega un papel clave a la hora de informar a los ciudadanos sobre hábitos saludables o tratamientos, ofreciendo un servicio de medicina personalizada. Hospitales, asociaciones y administraciones públicas tienen en su mano multiplicar el efecto preventivo y paliativo de esta información desarrollando, por ejemplo, apps para ciudadanos.
  • Y en tercer lugar, la tecnología hace posible el progreso de las técnicas clínicas y de la investigación. Herramientas como el big data, los wearables, las impresoras 3D o el blockchain ofrecen enormes oportunidades para la esalud. Uno de los grandes retos de la telemedicina es que requiere un nivel mínimo de conocimientos sobre nuevas tecnologías, si bien las aplicaciones serán cada vez más sencillas de utilizar.

Un día no muy lejano, la medicina personalizada será una realidad. Todos portaremos en el móvil el historial clínico, una lista de las medicinas y los contactos de emergencia y muchas de las consultas médicas se realizarán a través de videollamadas. El futuro de la medicina se dirige al empoderamiento del ciudadano. Pero para ello deben cambiar las políticas sanitarias y establecerse medidas para asegurar la confidencialidad de los registros médicos de millones de personas.

Si quieres profundizar más en cómo la tecnología puede ayudar a reducir la desigualdad, descarga el informe de la Fundación Innovación Bankinter ‘Tecnología y desigualdad: por un mundo más justo y próspero’.

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