Ser emprendedor es un sueño para muchos, pero no está exento de riesgos. Si eres de los que creen que ahí está su futuro, analizar bien la situación y ser perseverante te ayudará a conseguirlo.

Trabajar por cuenta ajena suele tener como parte positiva una cierta estabilidad y la existencia de un menor riesgo en algunos aspectos. Sin embargo, no son pocas las personas que tras años en su puesto de trabajo, deciden que no quieren continuar con esa vida para siempre, sino darse la oportunidad de trabajar por su cuenta. Aquí te contamos algunos de los pasos que debes dar para pasar de empleado a emprendedor.

1. Encuentra lo que de verdad te gustaría hacer

Para algunos, esto no es otra cosa que encontrar la pasión o la vocación. Sin embargo, la realidad es que se trata de algo más que eso. Es necesario analizar racionalmente cuáles son tus habilidades y tu experiencia. Por eso, es importante ser realista, y una buena forma de serlo es imaginándote a ti mismo realizando ese trabajo durante una gran parte de tu futuro. Si no te ves capaz, mejor busca otro campo en el que emprender.

2. Piense si hay un mercado y si otros pagarían por lo que ofreces

Un negocio viable nace cuando se encuentra lo que tú quieres hacer y con lo que están dispuestos a pagar los demás. Hay muchas posibilidades que a cada uno de nosotros nos pueden parecer interesantes o nos gustaría desarrollar, pero por las que, lamentablemente, nadie pagaría ni un solo euro. Y ejemplos hay muchos.

3. Escucha a tus potenciales (e ideales) clientes

Trata de contactar con personas que, a priori, tengan un perfil que pueda ser el de tus clientes ideales. Pregúntales y obtén toda la información posible sobre qué necesidades tienen y cómo puedes tú ayudar a satisfacerlas. También es importante conocer sus prejuicios o sus miedos.  Cuando hayas reunido la información suficiente, pregúntate a ti mismo si los beneficios de tu producto o servicio están en sintonía con sus necesidades reales. Además, mantener estos contactos te ayudarán a diseñar tu plan de marketing algo necesario para el éxito.

4. Diseñar un buen plan comercial y de marketing

El marketing actual abarca muchas tareas y espacios. Hoy, es importante la creación de contenido, la gestión de redes sociales y el envío de correos electrónicos, entre otras cosas. Asegurarte de que vas a saber cómo abordar todo esto para presentar su idea a los clientes, no es una opción. De forma paralela, conviene diseñar un plan de negocios que detalle cómo piensas hacer que tu negocio se ponga en marcha y se mantenga. No es necesario que sea demasiado formal, pero es importante que cubra algunas cuestiones como la estructura operativa, el producto, los sistemas de distribución y los planes de expansión.

 

5. Pon en marcha tu empresa

Si es posible, prueba la idea de tu empresa lanzándola a pequeña escala antes de abandonar tu trabajo. De esta forma podrás observar el encaje y  las posibilidades reales, así como conseguir tus primeros clientes y ver si el negocio es sostenible y potencialmente exitoso, antes de dejar la seguridad de tu trabajo actual.

 

6. Evaluar es importante para realizar ajustes

Si realizas el paso anterior, llegará un momento en el que tendrás que evaluar. De esta forma, de tu experimento a pequeña escala, podrás obtener información para determinar qué partes de tu idea son buenas y cuáles necesitan ajustes. Toma en serio los comentarios de tus clientes y haz todos los cambios necesarios antes de empezar a escalar.

7. Forma un (buen) equipo

Si tu idea te parece viable, piensa en quién te gustaría que forme parte de tu equipo líder cuando te dediques a tu negocio a tiempo completo. Dependiendo de tu  experiencia personal, es posible que necesite ayuda en áreas tan diversas como las finanzas, el marketing, el servicio al cliente o la producción.

 

8. Financiación segura

Para una pequeña empresa, esto podría significar ahorrar algo de dinero para sobrevivir los primeros meses. Si tus aspiraciones son un poco mayores, es posible que tengas que dirigir tu mirada a opciones como el capital de riesgo o alguna inversión externa. En la Fundación Innovación Bankinter apoyamos algunos proyectos de startups

9. Define claramente la estructura de su empresa

Al mismo tiempo, debes decidir qué tipo de estructura tendrá tu empresa para registrarla. Aquí las opciones son múltiples, desde el empresario individual hasta la sociedad anónima, pasando por cualquier de las formas jurídicas existentes. Debes valorar y sopesar adecuadamente cada opción para elegir la más adecuada a tus intereses y para el bien del proyecto.

10. Renuncia a tu antiguo puesto

Cuando sientas que estás listo y que tu proyecto puede ser realmente exitoso, es el momento de dejar el trabajo en el que estás. Esto podría ser un gran alivio después de la enorme carga de trabajo que puede haber supuesto mantener un proyecto paralelo. Pero ahora, no es momento de bajar los brazos y relajarte. Al contrario, comienza el trabajo duro en tu nuevo proyecto. Eso sí, ten en cuenta que quedar bien con tu anterior empresa puede ser muy positivo para poder desarrollar en el futuro algún proyecto o para que puedas ser su cliente o proveedor.

11. Establece un presupuesto de trabajo

Dedicado a tiempo completo a tu negocio, es una tarea básica elaborar un presupuesto de empresa. Aquí debes tener en cuenta todos los gastos posibles. Eso sí, tendrás que evitar gastos superfluos o frívolos. No hacerlo puede acabar siendo  un problema difícil de superar.

12. Escala tu negocio de acuerdo con un plan de negocios

Finalmente, solo queda trabajar en los planes que durante todo ese tiempo has estado elaborando con paciencia. Es importante, sin embargo, que seas flexible y que no tomes los planes como algo tan rígido que no puedas ajustarlo a las situaciones cambiantes, sino que seas capaz de adaptarlos a las circunstancias,  a medida que encuentres obstáculos y los superes. 

Ahora que ya conoces cómo pasar de empleado a emprendedor. ¿Te animas a montar tu startup?

 

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