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¿Sabías que gracias a la tecnología se pueden salvar vidas? Conoce las aplicaciones de la realidad aumentada y de los drones.

Con la cobertura incesante en los medios de la aplicación de la tecnología a los aspectos más comunes de nuestras vidas, es fácil olvidar, por un momento, que también está ayudando a transformar las situaciones excepcionales. Salvar vidas puede ser una de las aplicaciones de la realidad aumentada y de los drones.

Primero, un poco de contexto. Las catástrofes naturales son unas situaciones excepcionales que, por desgracia, están dejando poco a poco de serlo. La consecuencia más evidente del cambio climático es que los fenómenos meteorológicos se vuelven cada vez más extremos y que, por eso mismo, los fenómenos catastróficos son cada vez más frecuentes. 

Las empresas han identificado la enorme oportunidad de negocio, las administraciones quieren proteger mejor a sus ciudadanos y la población mundial, esté o no esté en zonas de alto riesgo, ha empezado a comprender que los desastres ya pueden ocurrirle a cualquiera y más aún cuando, a veces, son provocados. Esto último es lo que ocurrió en la mayoría de las más de 100.000 hectáreas calcinadas por los incendios en 2016 en Portugal, que tuvo que pedir ayuda a la comunidad internacional.

Todo lo dicho ha coincidido en los últimos años con la comercialización masiva de los drones, su convergencia con los teléfonos inteligentes, la casi universalización de estos últimos y el lanzamiento de dispositivos wearables de realidad aumentada por parte de los principales gigantes tecnológicos. Todo comenzó más o menos con dos grandes momentos: primero, la presentación del Parrot AR Drone, que podía teledirigirse mediante un smartphone, en el International Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas en 2010; y segundo, el lanzamiento mundial de las gafas de realidad aumentada Google Glass en 2014. 

Desde entonces, hemos visto cómo la tecnología se abarataba, cómo se desarrollaban nuevas aplicaciones y cómo el matrimonio entre los drones y la realidad aumentada daba lugar a nuevos servicios. Entonces es cuando surgen los tests para implantarlos en los dispositivos de emergencia civil contra catástrofes naturales. No es extraño que uno de los países pioneros sea Japón, tierra de tsunamis y terremotos, pero quizá sorprenda más que ya existan empresas medianas en España que ofrecen estos sistemas. 

Básicamente funcionarían así. Los equipos de rescate se ponen las gafas de realidad aumentada y controlan con un mando remoto los drones. Los drones llevan en sus tripas unos sensores que detectan el calor humano y que, por lo tanto, son capaces de localizar a las víctimas supervivientes de un desastre natural en medio de la confusión y la mala visibilidad que son habituales. Esos drones envían a las gafas la ubicación exacta de las víctimas cifrándola en unas coordenadas GPS y también pueden ir equipados con unas cámaras con las que envíen imágenes del estado del terreno. Esas imágenes ayudan a los equipos de emergencia a decidir la mejor forma de acceder y planificar el rescate.

La tecnología no muestra su mejor versión cuando llena el mercado de gadgets. Lo hace cuando salva vidas.

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