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¿Quién nos iba a decir que una startup acabaría comprando a una compañía ‘grande’?

Seamos sinceros: muchas startups, sobre todo las que recurren al capital riesgo, sueñan con ser compradas. Y puestos a soñar, quieren que las compre un grande: el dominador de su sector, un competidor directo, una gigantesca empresa tradicional que haya decidido entrar en el sector tecnológico…

Lo que suena a ciencia ficción es que sea precisamente una pequeña startup la que acabe haciéndose con su hermana mayor, ¿verdad? Pues bien, estas cosas a veces ocurren, y este es uno de esos casos.

Blablacar, a por Ouibus

Acaba de pasar con Blablacar. Según se ha hecho público recientemente, la startup que ofrece viajes compartidos en coches ha hecho una oferta de adquisición a Ouibus: una empresa de autobuses subsidiaria de SNCF (compañía nacional de ferrocarriles francesa) que opera en 300 destinos europeos.

¿Qué significa esto? Básicamente, que Blablacar va a comprar a una de las grandes patronales de un sector que declara estar seriamente amenazado por actividades como la de Blablacar: el del autobús. Y quizá hace unos años podría parecernos lógico que, ante la pérdida de cuota  de mercado, sería Ouibus la que compraría Blablacar, ¿no? Pues ha pasado justo lo contrario.

La cosa no ha acabado ahí. Blablacar también ha anunciado una ronda de financiación de más de 100 millones de dólares, con lo que esta empresa tecnológica ya dispone de una valoración superior a los 1.000 millones de dólares, lo que la sitúa en el selecto (aunque cada vez menos) club de las startups unicornios.

Mientras tanto, Blablacar sigue creciendo en nuestro país, ya tiene más de 5 millones de usuarios y acapara un incremento del 67 % a nivel nacional en los últimos dos años. No parece que en España pueda haber una compra como la que ha ocurrido en Francia, pero una cosa sí que está clara: con cheque o sin él, una vez más, el pez chico se ha comido al grande.

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