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Nos encontramos en una etapa en la que el smartphone se ha impuesto como el único teléfono que queremos, mientras los otros celulares y hasta los fijos se están batiendo en retirada

Los teléfonos móviles, en los últimos veinte años, han pasado de simples teléfonos a unas herramientas que ya no sirven sobre todo para llamar y contestar.

Hasta hace dos décadas, los teléfonos móviles, muy rudimentarios y pesados, eran sobre todo réplicas de los fijos. Es decir, su principal ventaja consistía que podíamos llevarlos con nosotros y que podíamos recibir y hacer llamadas.

Es cierto que en 1993 IBM y Bellouth lanzaron un teléfono móvil desde el que se accedía al buzón de email y que era un híbrido entre un teléfono y una agenda digital (PDA). Es el ancestro más directo del smartphone, pero casi nadie lo compró. Quizás tuviera que ver con que costaba casi 900 dólares de la época y pesaba medio kilo. Además, entonces eran muy pocos los usuarios que utilizaban el correo electrónico, y los ‘buscas’ parecían suficientes para que los profesionales que lo necesitasen estuvieran permanentemente localizables.

En 2002 y 2003, la situación cambió. Los teléfonos móviles empezaron a llevar cámaras y BlackBerry convirtió el acceso al email y el navegador en algo irrenunciable. Pocos años después, la mayoría esperaba, como mínimo, que su teléfono móvil sacase fotos, recibiese y enviase correo y permitiera consultar distintas páginas webs. En 2007, se presentó el primer iPhone, que incluía todo lo anterior y además el acceso a una plataforma de contenidos de ocio primero musicales y después de casi de todo tipo. Para nosotros, los móviles habían dejado de ser, simplemente, teléfonos.    

Desde entonces, nos encontramos en una etapa en la que el smartphone se ha impuesto como el único teléfono que queremos (los otros celulares y hasta los fijos se están batiendo en retirada). Ese teléfono, por supuesto, es más una plataforma de ocio, consumo y comunicación mediante aplicaciones de mensajería instantánea que un sistema para emitir y recibir llamadas. Además, los nuevos smartphones, a diferencia del de IBM y Bellsouth, son grandes y no nos importa y los hay a precios muy accesibles. Si te puedes permitir un móvil, lo más probable es que te puedas permitir un smartphone.  

¿Qué novedades traerá el smartphone del futuro? Resulta arriesgado hacer predicciones sobre el futuro de los móviles, pero parece claro que una de las grandes tendencias a corto plazo pasa por la cámara. Hablamos sobre todo de las aplicaciones de reconocimiento facial, de escaneo de objetos en tres dimensiones y de realidad aumentada. El móvil dejará de ser sólo una forma de hablar, leer, escribir, escuchar y ver vídeos y se convertirá, cada vez más, en una manera totalmente diferente de mirar nuestro mundo inmediato.