La viabilidad económica de una startup es fundamental. Sin embargo, cada vez más es importante tener en cuenta otros parámetros complementarios para valorar si se ha logrado el éxito.

Que vivimos en un entorno en el que el dinero es considerado uno de los criterios claves para determinar si un proyecto ha tenido éxito es una obviedad. Y, de hecho, puede resultar muy difícil modificar esa idea. Está claro que esto puede estar condicionado por el papel que se ocupa o el rol que se juega. Por ejemplo, si hablamos de los inversores, hay que ser conscientes de que cuando actúan, aunque no sea el único, uno de los principales objetivos, como es lógico, es el de obtener beneficios.

En cualquier caso, este no es siempre el criterio fundamental y más importante, y es importante señalar que existen otros que podemos tener en cuenta para valorar si una startup es exitosa, en especial si somos fundadores o formamos parte del equipo que trabaja en ella.

¿Hay algo más allá del éxito económico?

Seguro que a muchos, esta pregunta les parecerá fuera de lugar, pero a otros, cada vez más, no. Naturalmente, los números pueden ayudar a predecir si una startup es exitosa: cifras, como el margen bruto, el costo de adquisición del cliente, la tasa de abandono, el valor del contrato anual, las ganancias, la tasa de conversión de pago, la puntuación neta del promotor y muchos otros.

Pero aun así, esa es una visión un tanto estrecha de la definición de éxito de una startup. Si bien algunos emprendedores pueden tener esos criterios como principal guía, hay otros que miden su éxito con otros aspectos, tales como la satisfacción de sus clientes, el impacto en la mejora de la vida en su entorno o la conciliación familiar. De hecho, muchas startups tienen sentido en tanto que son capaces de ofrecer una solución a un problema real. Y ejemplos hay muchos, sobre todo, en los últimos meses en los que han aparecido interesantes propuestas en el marco de la pandemia en ámbitos como la educación o la salud.

Cuando el éxito económico se convierte en la única referencia, es probable que se acabe comprometiendo otros aspectos que resultan necesarios para sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro proyecto. Esto puede suponer un coste superior a los beneficios en la salud física y emocional.

Richard Branson, fundador Virgin Group dejó escrito algo sobre esto en LinkedIn, hace ya algún tiempo: “Demasiadas personas miden su éxito por la cantidad de dinero que ganan o las personas con las que se asocian. En mi opinión, el verdadero éxito debe medirse por lo feliz que eres”. “Es un error común pensar que el dinero es la métrica del éxito de todo emprendedor”, continuó. “No lo es, ni debería ser”.

Medir el éxito con otros parámetros

Reflexiones como la Branson pueden ser útiles para replantear lo que debemos entender por éxito. Algo que se puede lograr lanzando algunas preguntas sobre la que construir nuestra narrativa e, incluso los valores y la personalidad de nuestra startup: ¿Para quién es exitosa nuestro proyecto” ¿Estamos generando bienestar en nuestro entorno? ¿Cómo se encuentran nuestros empleados y equipos? ¿Están satisfechos los fundadores? ¿Disfrutamos de libertad o somos esclavos de este proyecto?

Por eso, podemos incluir otros criterios para valorar el éxito, como los siguientes:

El impacto. Una forma de entender el éxito es aquella que se relaciona con el impacto positivo y profundo de una startup en su entorno. Esta fue la idea sobre la que Elon Musk desarrolló todos sus proyectos, tal y como alguna vez ha declarado: “La puesta en marcha exitosa es aquella que tiene impacto. Cuando estaba en la universidad, quería involucrarme en cosas que cambiarían el mundo”. Tal y como ocurrió con el fundador de Tesla, en muchas ocasiones, el éxito económico es consecuencia de lograr un impacto real y positivo. 

Clientes satisfechos. Una Startup exitosa es aquella en la que las personas están contentas con su producto. Sin esto, es muy difícil que un negocio prospere en todos los aspectos. Mantener contentos a los clientes siempre es importante, pero para las startups con dificultades puede ser el factor determinante. De ello puede depender todo lo demás.

Libertad. Una startup exitosa es aquella que ofrece libertad y flexibilidad,dos conceptos muy valorados por en el mercado laboral, a todas las partes que la componen. A efectos prácticos, podemos entenderlo como libertad de ubicación, libertad creativa, libertad para la conciliación familiar o libertad financiera. Básicamente se trata de tener el tipo de libertad que te permite vivir la vida que quieras, donde quieras y como quieras.

 

Artículos relacionados

Más en nuestra web