​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

No es que lo hicieran mal, sino que lo hicieron demasiado pronto.

A menudo se dice que aquello de que, en el mundo de los negocios, el que llega primero golpea dos veces. Parece lógico, ¿no? En realidad quizá no tanto, ya que son muchos otros los emprendedores que dicen que si eres el primero en hacer algo… cuidado.

¿Cuidado por qué? Porque una de dos: o lo que estás pensando no tiene ningún sentido, o sí puede tenerlo, pero ya lo hizo alguien antes y le salió mal. Puede haber una tercera variante: que lo que quieras hacer tenga todo el sentido del mundo… pero estés llegando antes de tiempo. Y lo malo de llegar demasiado pronto es que o aguantas con financiación hasta que llegue la situación idónea o acabarás muriendo de manera prematura. Lo que se llama el fracaso adelantado.

Este tipo de fracasos, en realidad, son muy frecuentes. Aquí te mostramos algunos ejemplos para que los tengas en cuenta al pensar tu próximo proyecto:

1. Kozmo (1998): entregas en 1 hora

Casi todos nos hemos acostumbrado ya a los servicios de entrega exprés de Amazon o El Corte Inglés, así como a los pedidos de igual rapidez en Glovo, Just Eat o Uber Eats. Sin embargo, hubo quienes lo intentaron antes. Se trataba de Kozmo.com, una startup que se comprometía a llevarte a casa un producto en menos de una hora.

Kozmo tenía tres problemas: en primer lugar, el comercio electrónico no tenía la afluencia que tiene hoy; en segundo, nadie estaba reclamando un servicio de entrega exprés; y en tercer, la compañía nació tras la burbujapuntocom, con lo que sus inversores no quisieron esperar a ver qué pasaba y la dejaron morir.

2. Takeout Taxi (90’s)

En la década de los 90, la startup Takeout Taxi constó de varios modelos: al principio se encargaba de llevar pedidos a domicilio, y más tarde fue probando un modelo de transporte parecido al de las empresas de VTC actuales. Sin embargo, ninguno de los dos servicios funcionaron: no solo por su precio (no estaban al alcance de cualquiera, precisamente), sino porque, una vez más, nadie en el mercado estaba demandando un servicio de este tipo.

3. El smartwatch de Microsoft (2004)

No se trata de una startup, pero su fracaso fue igual de doloroso, además de ejemplificar que las empresas gigantescas también se equivocan. En 2004, Microsoft presentó al mundo un reloj inteligente que te mandaba, al instante, alertas de tiempo y todo tipo de noticias.

Un gran invento, ¿verdad? El problema, para empezar, es que los usuarios aún no estábamos pidiendo ese tipo de productos (incluso a día de hoy el mercado de los smartwatches es más que limitado).  Además, el reloj de Microsoft no recurría a las redes móviles que hoy conocemos, sino a las señales de radio, con lo que este invento pasó sin pena ni gloria por nuestras vidas.