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Emprendedores 08 Abr 2019

El matrimonio entre startups y el sector público es posible (y estos ejemplos lo demuestran)

Quien siempre estuvo más alejado de las startups fueron las grandes organizaciones públicas, pero parece que ha empezado a cambiar.

Las startups siempre fueron bastante por libre. Desde el comienzo de las pequeñas empresas tecnológicas y de internet, estas siempre pasaron de largo ante los ojos de las grandes compañías, que nunca las creyeron demasiado relevantes ni pensaron que pudiesen serles útiles. Más tarde, en plena crisis, el emprendimiento en España sufrió un gran auge, motivado también por el proceso de transformación digital en las compañías.

Fue entonces cuando las grandes empresas, con mayor o menor fortuna, empezaron a estrechar lazos con las startups, ya fuese a través de aceleradoras, incubadoras, premios de emprendimiento, colaboraciones esporádicas o, de manera casi aislada, incluso compras.

Quien siempre estuvo más alejado de las startups fueron las grandes organizaciones públicas. Las instituciones políticas alababan el trabajo de los emprendedores y los ponían como ejemplo a seguir, mientras que las empresas públicas trazaban un camino muy similar: mucho elogio, pero, a la hora de la verdad, poco trabajo conjunto.

Las empresas públicas, a por las startups: Correos y Renfe

Por suerte, eso está cambiando. Desde hace años, varias de las mayores empresas públicas de nuestro país se han lanzado a por las startups para no perderlas de vista, apoyarlas o incluso trabajar con ellas. Un buen ejemplo es el de Correos, cuyo departamento de innovación inauguró en 2017 Correos Labs, un programa con el que pretende acompañar a las startups desde sus primeros pasos, especialmente si trabajan dentro del sector de la logística y de la entrega a domicilio.

Correos Labs celebra una convocatoria anual en la que, tras recibir las candidaturas oportunas, selecciona las startups que van a integrar su programa. A todas las ganadoras les ofrece un año de alojamiento y oficina en su centro de innovación, pero además pone a su disposición a distintos mentores de la plantilla de Correos para asesorar a las startups en materia de marketing, logística y entrega a domicilio. Por otro lado, las mejores también pueden optar a una ayuda económica (que no inversión) de hasta 30.000 euros para su proyecto, además de las distintas conexiones que Correos puede proporcionarle dentro de su sector.

Otro ejemplo es el de Renfe. La empresa pública de transporte llevaba tiempo queriendo acercarse a las startups y consiguió empezar a hacerlo el año pasado con TrenLab, su propia aceleradora. Precisamente ahora mismo está en plena captación de startups centradas, sobre todo, en tecnologías como Internet of Things, inteligencia artificial, machine learning, big data, blockchain, realidad virtual y movilidad con aplicaciones orientadas a mejorar la eficiencia operativa y la experiencia de los clientes de la empresa pública. A cambio, Renfe ofrece a las startups seleccionadas un plan de desarrollo de negocio, mentorización y un premio económico de hasta 50.000 euros.

Y como las grandes empresas no siempre son capaces desde dentro de tratar con las startups, en este caso Renfe ha delegado su TrenLab en Wayra, que es la encargada de diseñar y desarrollar todo el proceso con su propio background.

RTV y AENA, en proceso

Los ejemplos de antes son los más destacados, pero no los únicos. RTVE también está tratando de impulsar sus alianzas con startups a través de Impulsa Vision Startups, un proyecto que apoya el emprendimiento y la innovación dirigida a pequeñas compañías tecnológicas que contribuyan al desarrollo y la competitividad del sector audiovisual en general, y al de RTVE, de manera particular. Como novedad, a este proyecto pueden aplicar no solo startups, sino también profesionales autónomos.

Además, parece que AENA también está preparando una iniciativa con startups, orientada sobre todo a iniciativas relacionadas con blockchain, pagos móviles y experiencia de usuario. Como vemos, por tanto, al sector público le ha costado colaborar con las startups más allá del apoyo anímico y legislativo, pero poco a poco van entrando y colaborando con ellas. Esperemos que sea el comienzo de un matrimonio duradero.

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