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Por desgracia, aún les queda mucho camino por recorrer, pero algunas estadísticas ya les dan la razón.

No es ningún secreto: las mujeres en las startups españolas no son mayoría, pero es que ni siquiera están cerca de llegar a ser el 50% del sector. Y esto no solo se reduce al análisis de las plantillas de las empresas, sino también a la hora de mirar quién las dirige o cuánto facturan.

Sin embargo, en plena fase de transformación nos encontramos con unos factores que ahondan en las diferencias y otros que, parece, las estrechan cada vez más. Esta la cara y la cruz del emprendimiento femenino.

La cara: más dinero y menos fracaso

Cabría hacerse una pregunta: ¿por qué hay tan pocas mujeres emprendiendo, si luego resulta que son las que mejores cifras cosechan? Los datos no los damos nosotros, sino un informe de The Boston Consulting Group y MassChallenge, que revela que las mujeres emprendedoras, pese a recibir menos financiación que las startups fundadas por hombres, en realidad generan más ingresos.

Imagen: BCG

Según este estudio, lo cierto es que, por cada dólar de financiación recibido, las startups propiedad de mujeres generan 78 centavos en ingresos, mientras que las creadas por hombres se vienen más abajo en cuanto a la cantidad, con la mitad, solo 31 centavos en ingresos generados.

El análisis del Mapa de Emprendimiento 2018 también revela otro dato curioso: las startups lideradas por mujeres tienen un índice de fracaso menor que el de los hombres: las mujeres que cierran su proyecto son el 22%, mientras que en el caso de los hombres esta cifra se eleva hasta el 51% de fracaso empresarial al intentarlo con una nueva startup.

La cruz: las mujeres son solo el 22%

Las malas noticias nos llegan de parte del South Summit. Según el Mapa del Emprendimiento 2018, analizando las startups presentes resulta que solo el 22% tienen como fundadoras o cofundadoras a mujeres. ¿Tiene esto algún punto positivo? Quizá, según cómo queramos verlo, ya que en 2017 este índice era del 18%. En cualquier caso, siguen siendo unos porcentajes claramente insuficientes.

Ya no hay excusas, por tanto: si las empresas creadas por mujeres facturan más dinero que las de los hombres, igual deberíamos replantearnos por qué ellas siguen siendo clara minoría en el sector.

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