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Future Trends Forum 23 Mar 2018

Un manifiesto de la clase trabajadora

La actividad posindustrial consiste en hacer cosas significativas, con personas significativas, y de modo significativo.

Gregory Bateson escribió que la causa de los problemas más graves de este mundo radica en la diferencia entre cómo funciona la naturaleza y cómo piensan las personas. Las corrientes económicas dominantes todavía consideran que la economía y la sociedad son procesos por lo general racionales, predecibles y controlables, pese a que repetidas crisis hayan demostrado cuán errada es esta visión del mundo.

En la actualidad, cada vez más académicos establecen una analogía entre las organizaciones y las redes complejas, que no giran en torno a predicciones y resultados controlados, sino en torno a la incertidumbre, la co-creación continua y una profunda interdependencia, y recomiendan que nos centremos en estudiar las conexiones y las interacciones: desde este punto de vista, obtendríamos una perspectiva radicalmente diferente de muchos aspectos socioeconómicos de nuestro mundo.

Definimos el trabajo del conocimiento como trabajo creativo que se lleva a cabo en interacción. A diferencia de los procedimientos de trabajo repetitivos que tan bien conocemos, donde se tratan los insumos de forma estructurada y predecible para convertirlos en resultados, los trabajadores del conocimiento consideran que los insumos y los resultados son el enunciado de un problema y la búsqueda de soluciones. Lo que es más, no existe una secuencia de acciones predeterminada que, una vez ejecutada, garantice el éxito.  

El trabajo del conocimiento se caracteriza por la variedad y la excepción, en lugar de la predictibilidad y la rutina.

Es imposible, por tanto, aislar el proceso de conocimiento de sus resultados. La base del trabajo del conocimiento es que los seres humanos estén más presentes los unos para los otros. Así, por definición, una empresa posindustrial de hoy en día debe estar centrada en las personas; no obstante, todavía se sigue considerando el trabajo y la vida personal como dos ámbitos totalmente independientes.

A pesar de que se reconoce ampliamente la existencia de este conflicto, suele verse como un reto individual que cada uno tiene la responsabilidad privada de gestionar. Ha llegado el momento de cuestionar esta idea y ver el conflicto como un problema sistémico, que tiene su origen en la mentalidad de la época de las fábricas, cuando los seres humanos eran considerados recursos, piezas intercambiables de un todo: la maquinaria de producción. El empleado ponía su tiempo y sus destrezas a disposición de una empresa durante un período de tiempo determinado a cambio de una remuneración económica. No obstante, hoy en día el marco laboral y la concepción del trabajo son completamente diferentes. En el trabajo del conocimiento, es necesario crear una nueva conexión explícita entre trabajo y vida personal. Antes hemos hablado de cómo tener equilibro entre el trabajo y la vida personal. Ahora, estamos hablando de cómo conectar el trabajo y la vida personal de una forma nueva, con nuevos objetivos. Lo principal son las personas que interactúan entre sí, no los procesos de producción.

En los sistemas de gestión tradicionales, las metas del empleado y las de la empresa están enfrentadas. El gerente puede establecer las metas que desee, pero el empleado solo puede elegir seguirlas o no. Es por ello que los defensores de los empleados exigen gerentes responsables, nada más, y las empresas quieren empleados comprometidos que acudan a trabajar con entusiasmo y energía.

¿Debemos entonces elegir entre las metas de las personas y las metas de la empresa, o se pueden alinear ambas partes? Como sabemos, las aspiraciones personales estimulan más la pasión y el compromiso que la remuneración económica. Pero el objetivo no es conformar un solo conjunto de metas comunes, ¡es tener metas que se complementen y co-crear una versión para ambos!

La vinculación entre la vida personal y los asuntos corporativos puede parecer insólita, incluso extraña, pero si no logramos aprender de la psicología y la neurociencia cognitiva, si seguimos considerando estos dos ámbitos mundos aparte, tanto los individuos como las empresas se verán perjudicados.

La falta de un plan para conectar ambas áreas es probablemente uno de los mayores desafíos que la incipiente sociedad posindustrial tendrá que afrontar. 

Tenemos que examinar dónde está la intersección entre la estrategia empresarial y el ámbito personal, y poner así en entredicho las prácticas propias de la era industrial y las concepciones erróneas. Para el trabajo del conocimiento se necesitan seres humanos completos, personas que estén plenamente presentes, que muestren responsabilidad y compromiso. Estamos habituados a llevarnos el trabajo a casa: ¿qué ocurriría si fuese al revés?

Necesitamos una mentalidad laboral que valore a los seres humanos en su conjunto, que valore su pasión y su participación voluntaria. En lugar de centrarnos en la rendición de cuentas, deberíamos diseñar las comunidades en torno a una participación que las dinamice y enriquezca.

Las nuevas estructuras laborales y los nuevos modelos de creación de valor se basan en la idea de que las comunidades deben organizarse de forma constante en torno a información, intereses y prácticas compartidas.

La actividad posindustrial consiste en hacer cosas significativas, con personas significativas, y de modo significativo.

Puedes leer la publicación completa sobre Modelos de Negocio Disruptivos en la web de la Fundación.

Puedes leer el post original aquí.

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