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Algunas organizaciones han apostado por utilizar este tipo de herramientas en la elección de los candidatos más idóneos.

Como otros sectores, la gestión de los empleados dentro de las organizaciones se está viendo afectada de manera muy directa por la revolución digital. El uso de la tecnología para la selección de personal es algo que ya se está incorporando de manera natural en los departamentos de recursos humanos de las empresas. La aplicación de algoritmos está permitiendo a plataformas de ofertas de empleo poner en contacto a millones de trabajadores con empresas que demandan cubrir determinadas posiciones laborales.

La inteligencia artificial y el tratamiento masivo de datos son dos tecnologías capaces de analizar exhaustivamente grandes cantidades de información y establecer determinados perfiles. Es por ello que algunas organizaciones han apostado por utilizar este tipo de herramientas en la elección de los candidatos más idóneos para los puestos ofertados. La capacidad de los algoritmos para cruzar datos y analizarlos a gran velocidad es una baza para las empresas que buscan el mejor talento para incorporar a sus proyectos.

Las aportaciones de la inteligencia a los procesos de selección de talento son enormes, si bien todavía es un fenómeno incipiente. Y lo es, precisamente, por algunas dificultades de entrada que se han de ir resolviendo como es disponer de buenos datos que, después, puedan ser debidamente tratados y evaluados.

Sin embargo, no se pueden olvidar tampoco los inconvenientes o problemas asociados al uso de la inteligencia artificial en este ámbito. Nos referimos en concreto a los sesgos que pueden incorporar los algoritmos. Y es que es evidente que éstos no son neutros, ya que aprenden y se basan en la realidad, que también está sesgada. Pero, sobre todo, por los sesgos que la mano humana ha podido incluir durante la programación de ese algoritmo, como señalan, entre otros, Adrián Todolí, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Valencia. También Peter Eckersley, experto de la Fundación Innovación Bankinter, explica la influencia de los sesgos a la hora de crear de nuevos modelos de negocio:

 

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