Crear una startup no es algo fácil, por lo general. Son muchas las cuestiones a las que hay que estar atento para dar una respuesta correcta. Una de ellas es la de cómo repartir la propiedad.

El capital inicial o equity se refiere al grado de propiedad que las partes interesadas tienen de una empresa. Esto generalmente se refiere al valor de las acciones que emiten los fundadores, pero también puede involucrar a otras partes, como inversionistas y empleados.

Sea como fuere, la realidad es que este no es un asunto menor, ya que este reparto puede tener importantes repercusiones futuras. La forma más fácil de entender el capital inicial es pensar en él como un pastel. Hay una parte finita del pastel que se puede dividir y compartir, sin embargo, el valor de cada pedazo de pastel puede aumentar a medida que el negocio se vuelve más exitoso.

¿Qué factores podemos tener en cuenta?

La proporción se le debe otorgar capital social en una startup dependerá de muchos factores, entre ellos de cómo esté estructurada su empresa. Por lo general, el capital social se divide entre los cofundadores, aunque también, se puede dar cabida a inversores. Además, a medida que el negocio arranca y se desarrolla, es normal que aparezcan otras figuras con las que se puede contar, como empleados o asesores y directivos de la empresa.

Cuando el fundador es uno solo, el asunto no tiene mayor complicación, pero cuando hay varios, la cosa cambia. Según The Founder's Dilemma de Noam Wesserman, el 65% de las nuevas empresas fracasan por cuestiones relacionados con los cofundadores. Otro dato interesante es que, si bien el 73% de las nuevas empresas determinan cómo dividir el capital dentro del mes de la fundación, más de la mitad de los equipos no incluyen términos que describan cómo ajustar el capital si hay un evento comercial importante como un cambio de estrategia, un nuevo modelo de negocio o la salida de un fundador.

Por tanto, está claro que tomar las mejores decisiones a este respecto es importante para el bien del proyecto. Algunos factores que hay que considerar son los siguientes:

  • Riesgo: si un fundador asume más riesgos que otro, como renunciar a su trabajo de tiempo completo o invertir más capital inicialmente, eso debe tenerse en cuenta al dividir el capital social.
  • Nivel de compromiso: en las etapas iniciales, muchos cofundadores trabajan para construir sus empresas por poco o ningún pago. Sin embargo, si un cofundador ha asumido roles y responsabilidades más exigentes, o ha demostrado un mayor compromiso para ayudar a que la empresa tenga éxito, ese factor puede tenerse en cuenta.
  • Innovación: si la empresa gira en torno a la idea de un cofundador o una investigación única y sus socios realizan otras tareas, se puede considerar la propiedad de la idea original al compartir el capital. Sin embargo, si la empresa se fundó a partir de una idea conjunta, la división en partes iguales también puede ser una opción.

Teniendo en cuenta estos factores, existen diferentes formas de proceder a este reparto. Por ejemplo, se puede realizar con partes iguales (como al 50%, al 33% o al 25%, en función del número de socios). También bajo la fórmula de un socio mayoritario de control, donde un fundador tiene una participación mayor (por ejemplo, 60% - 40%). Hay herramientas como esta calculadora de capital de cofundador para facilitar la toma de decisiones.

¿Y los inversores?

Hasta aquí, nos hemos referido específicamente al capital inicial, pero lo cierto es que también hay etapas posteriores en las que es posible que haya que ceder una participación en su negocio.

Las rondas de financiación de las series a menudo implican una transferencia de capital a los inversores. También existen otras circunstancias en las que podría otorgar una participación accionaria a alguien que no sea fundador de una empresa o inversor financiero. De ello, un ejemplo típico es el de los trabajadores a los que se les compensa de esta forma.

En alguno de estos escenarios, tener claras las pautas sobre cómo proceder a la división del capital social entre los fundadores genera una base sólida a la hora de cómo hacerlo. Por ejemplo, un criterio que se puede tomar es el de que los fundadores quieran mantener una participación de, al menos, el 51%, para intentar mantener el control. Con criterios claros, será más sencillo saber cómo proceder y evitar conflictos.

 

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