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Emprendedores 24 Oct 2019

¿Estás pensando en emprender? 14 consejos a tener en cuenta antes de arrancar

Descubre los 14 Factores Clave de Fracaso; los errores que una persona puede cometer a la hora de emprender.

Emprender es una aventura. Una aventura vital que cada persona vive de una forma y en un momento determinado. Y como aventura que es, el proceso de emprender no admite tutoriales ni guías… Pero sí algunos “mapas” que pueden ayudar a orientarte -o más bien a conocer aquello que no deberías hacer-, como el que esboza el economista Fernando Trias de Bes en su libro El libro negro del emprendedor (o como el autor lo rebautiza, El libro negro del falso emprendedor).

La obra identifica, a través de catorce Factores Clave de Fracaso (FCF), los errores esenciales que una persona puede cometer a la hora de emprender. Catorce factores que saltan desde los socios hasta el sector, pasando por la motivación o la actitud emprendedora, y que resumimos a continuación:

1: “Emprender con un motivo, pero sin una motivación”

Un despido, una jubilación, las ganas de ser tu propio jefe, una oportunidad irrechazable o tener una idea brillante forman parte de una considerable lista de motivos para emprender. Pero sin la motivación y la ilusión, es más probable que el proyecto pase a engrosar la lista de empresas que cierran. Sin motivación ni ilusión, la capacidad de superar los retos que aparecerán por el camino se va difuminando.

2. “No tener carácter emprendedor”

Existen tres tipos de emprendedores: el “falso emprendedor”, el “emprendedor idea feliz” y el de vocación. El primero presume de su independencia jurídica como empresario y el segundo se agarra a la idea de montar su propio negocio. El último entiende el emprendimiento como forma de vida, es decir, abraza la incertidumbre y la experiencia del riesgo. “Emprender es esa forma de vida y de encarar el mundo: aceptar la incertidumbre como el principal de los ingredientes”, defiende el autor.

3. “No ser un luchador”

El emprendedor deberá afrontar toda una serie de retos en su camino que, en ocasiones, le obligarán a redefinir su trayectoria para alcanzar resultados satisfactorios. En otros casos, las circunstancias afectarán directamente al resultado final. La actitud adoptada ante estas situaciones será fundamental para el éxito o fracaso de un proyecto.

4. “Contar con socios cuando en realidad puedes prescindir de ellos”

¿Cuántas personas optan por asociarse con terceros por el miedo a emprender solos o porque necesitan recursos económicos? Los socios pueden actuar como verdaderos lastres para el negocio y, además, es considerablemente caro (controla acciones de la compañía). Asociarse con un mal compañero de viaje (no capitalista) puede dañar considerablemente la empresa.

5. “Escoger socios sin definir criterios de elección relevantes”

Imagínate que vas a pasar los siguientes doce meses en el interior de un submarino. ¿Con quién te irías? Tu socio debe reunir las mismas cualidades que la persona con la que estaría dispuesto a pasar un año en un cubículo de pocos metros cuadrados. Por tanto, busca alineación en valores, complementariedad en los caracteres, aportación de un valor extra y una misma ambición

6: “Ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo”

Antes de que lleguen los conflictos, pactad cómo os separaréis en caso de que sea necesario. Cuando llegue el día, quizás no estéis en buenos términos y no sea tan fácil alcanzar una solución amigable. En segundo lugar, decidid antes de empezar cómo vais a repartiros la empresa por el valor o los activos qué aporta cada uno. Dividir la compañía a partes iguales no tiene sentido si la aportación e implicación de los socios es diferente.

7: “Falta de confianza y comunicación con los socios”

Emprender es una cadena continua de toma de decisiones. Y los socios no son más que personas, con sus desavenencias, inquietudes, malos momentos, dudas e ilusiones. Ponerse de acuerdo en todas las decisiones que habrá que tomar es una tarea titánica. Ante esta situación, es inevitable que surjan conflictos entre unos y otros, por lo que una buena comunicación es básica para asegurar la salud de la relación.

8: “Pensar que el éxito depende de la idea”

Lo importante no es la idea en sí; sino la forma que toma y que puede ir modificándose en los años posteriores según las tendencias y las demandas del mercado. Y, además, no todas las ideas son buenos negocios. Como apunta Trias de Bes, “más vale una idea mediocre brillantemente implementada que una idea brillante mediocremente implementada”. La clave no es la idea, sino la oportunidad que hay detrás de esta idea. Cambia el “¿qué voy a vender?” por el “¿por qué motivo van a comprarlo los clientes?”

9: “Adentrarse en sectores que no gustan o se desconocen”

Si emprender está estrechamente vinculado a la motivación, arrancar un negocio en un sector que no te atrae difícilmente será un aliciente para despertarte cada mañana, ¿verdad? Por otro lado, ¿qué valor añadido podrías aportar a un sector que apenas conoces?

10: “Escoger sectores de actividad poco atractivos”

¿Cuánto está creciendo el sector en el que quieres entrar? ¿Qué grado de competencia hay? ¿En qué mercados está despuntando? ¿La situación económica del país acompaña? ¿Cuál es el marco legal en el que se está desarrollando? Las circunstancias que rodean al emprendedor constituyen uno de los elementos más importantes en la línea que separa el crecimiento o el cierre de un proyecto empresarial.

11: “Hacer depender el negocio de las necesidades familiares y las ambiciones materiales”

Encaminar un proyecto hacia la rentabilidad tiene que ser compatible a vivir sin tener que depender del negocio. Diversifica tus ingresos o ahorra el tiempo suficiente como para que tu empresa tenga margen de maniobra sin que tu salario dependa por completo de ello. En un contexto como este, el apoyo de la familia es esencial.

12: “Emprender sin asumir el impacto que tendrá sobre nuestro equilibrio vital”

En la misma línea que el anterior Factor Clave de Fracaso, no hay que subestimar la  dedicación que exige el lanzamiento de un proyecto empresarial. Si en un trabajo “normal”, el equilibrio entre la vida profesional y la personal ya era complicado, en el caso del emprendedor deja de existir. El plano profesional y el personal son el mismo. Así que, una vez más, es vital que la familia esté alineada con el proyecto.

13: “Crear modelos de negocio que no dan beneficios rápidamente y de modo sostenible”

El mejor modelo de negocio no es el que recoge un business plan que contempla beneficios a tres años vista. El mejor modelo de negocio es aquel que aporta beneficios rápidamente y que, además, es sostenible a medio y largo plazo.

14: “Ser emprendedor y no empresario, y no retirarse a tiempo”

Un empresario gestiona y disfruta haciendo crecer el proyecto; un emprendedor crea. Si reúnes las dos cualidades, fantástico. Si no, valora cuándo es el mejor momento de dar un paso al lado y soltar las riendas por el bien del negocio.

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