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Más allá de lo que aparezca en el currículum de los candidatos, el emprendedor tendrá que prestar atención a la psicología de cada uno de ellos para así construir un equipo capaz de llevar a la startup al éxito.

Sin lugar a dudas, este será uno de los primeros y más complejos desafíos a los que tendrá que hacer frente todo emprendedor al inicio, y nada más comenzar su andadura en una startup. Aunque haya quien piense lo contrario, no se trata de una tarea banal, pues como demuestra la experiencia de ello dependerá en gran medida el éxito o el fracaso de la startup. Como demostró una reciente encuesta realizada a más de un centenar de proyectos que acabaron fracasando, uno de los errores más mencionado por los fundadores fue que no conformaron al equipo adecuado. Por esto mismo, resulta fundamental reunir a un grupo de personas que no solamente se encarguen de realizar las tareas del día a día, ya sea en un área u otra, sino que contribuyan en todos los aspectos para lograr que el proyecto llegue a buen puerto.  

En este sentido, es imprescindible que el fundador entienda que él juega un papel clave en la composición del equipo, porque tendrá que ser el ejemplo para el resto y el líder que sepa qué necesita y que merece cada miembro del equipo en cada momento. Y debe de entender que cuando haga un fichaje, no solamente está incorporando a la compañía una persona con unas ciertas habilidades profesionales, sino que también está incorporando a alguien que tiene su hábitos, su propia concepción del mundo en el que vive y todo ello acabará por influir en el equipo y en el proyecto. De ahí que haya que ahondar en su psicología y tener claro a quién quieres tener a tu lado. 

 

Personas apasionadas y curiosas, una apuesta segura 

 

Hay quien diferencia dos tipos de trabajadores: los de ‘mínimos’ y los de ‘máximos’. Así, mientras que los primeros harán lo justo para completar sus tareas en el menor tiempo posible, los segundos tratarán de aportar un valor añadido a todas las labores que realicen. Estos últimos perfiles, a diferencia de los primeros, se moverán por el impulso de realizarse personalmente. De ahí que el emprendedor tenga que saber detectar durante los procesos de selección que realice si se encuentra frente a un perfil u otro, para así localizar a las personas a las que realmente les entusiasme aquellas tareas que van a realizar en el seno de la startup.  

A esto se suma la iniciativa personal de ser cada vez mejores, de tener una curiosidad voraz y querer crecer profesionalmente. Si bien esta es una de las características que tiene que tener todo emprendedor, también su equipo tiene que estar conformado por personas así. Porque si tanto el líder como el resto de trabajadores de la compañía sienten curiosidad por aprender en sus respectivos campos y recurren a diferentes fuentes de información para ello, todos se retroalimentarán y provocarán un crecimiento exponencial en el resto, al tiempo que incrementan el nivel de creatividad del proyecto.  

 

La generosidad por bandera 

 

Tal y como explica Adam Grant, un afamado psicólogo y autor de varios ‘bestsellers’ para el diario The New York Times, existen tres tipos de perfiles claramente identificables. En su libro ‘Give and Take: Why Helping Others Drives Our Success’ habla de los ‘takers’, los ‘matchers’ y los ‘givers’. Así, mientras los primeros lo que tratan es de promoverse a sí mismos, pensando de los demás “¿qué pueden hacer por mi?”, los segundos basan sus actuaciones en la idea de “si haces algo por mí, yo haré algo por ti”, mientras que los terceros se rigen por el pensamiento de “¿qué puedo hacer por ti?”. Y como el propio Grant reconoce, la forma más fiable de tener éxito es ayudar a otros a tener éxito. De ahí que los emprendedores tengan que detectar a los ‘givers’. 

Eso sí, no será tarea sencilla, porque se estima que los ‘dadores’, esos perfiles de personas generosas que se afanan en dar, solamente se dan en el 25% de la población. Así que es cuestión de afinar todos los sentidos, para tratar de detectar a aquellas personas dispuestas a contribuir para que la startup avance con paso firme.  

 

Habilidades complementarias para crecer a largo plazo 

 

Todo emprendedor tiene que tener siempre claro que al seleccionar a los integrantes del equipo fundador de su startup está sentando las bases del proyecto. A medida que el proyecto avance, será necesario constituir varios departamentos permanentes y todos los miembros del equipo tendrán que asumir responsabilidad en cada uno de ellos. De ahí que sea primordial contar con un equipo bien equilibrado y proporcionado, para que todos puedan asumir el protagonismo en un área concreta pero apoyar en resto, para así permitir que la compañía puedan alcanzar sus objetivos.  

Según los casos de aquellos emprendedores exitosos, y el criterio de muchos inversores (que prestan mucha atención a este aspecto) un equipo fundador debe estar formado por dos o tres personas. Entre ellos, lo ideal y recomendable es que existan varios perfiles que se puedan complementar. Desde una persona más centrada en el negocio y el marketing, que sepa valorar la viabilidad de aquello que están creando, hasta un perfil técnico,para llevar a cabo la implementación, pasando por un diseñador de producto, que se centre en la experiencia de los usuarios para hacer un producto o servicio adaptado a ellos.  

Pero, como ya hemos comentado, no solo se trata de valorar sus perfiles profesionales, sino también de evaluar sus personalidades para entender qué pueden aportar al proyecto en su conjunto. Ahí, el papel del emprendedor será clave, para liderar a ese equipo fundador y tener claro qué rumbo debe de seguir la idea para prosperar. Por lo tanto, para lograr que la startup sea exitosa, es de vital importancia construir un equipo equilibrado, con personas apasionadas, generosas y curiosas, es clave para que toda startup alcance el éxito. No solo vale con mirar hacia el futuro y saber cómo llegar a los propósitos que nos hemos marcado, sino también elegir a las personas adecuadas para recorrer ese apasionante y arduo camino. 

 

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