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¿Te van a comprar la startup? Ojo, que igual no es tan buena noticia como crees.

Cuando Rakuten se acercó a Tviso, la startup española pensó que sería una buena oportunidad. No solo es que estuviesen ante la posibilidad de vender la compañía a un grande de su sector, sino que además podrían seguir trabajando en su proyecto con su financiación. La historia, sin embargo, acabó mal: Rakuten decidió no comprar y Tviso ha acabado cerrando.

¿Y si una venta no es una buena noticia?

Este caso es solo un ejemplo, pero resulta muy ilustrativos de una situación que, antes o después, podría alcanzarte: ¿y si una posible oferta de compra se convierte en una manzana envenenada para tu compañía? ¿Y si te han comprado para cerrarte o incluso no pensaban comprarte, sino (quizá) entretenerte?

Cualquiera de los dos escenarios podría ser muy perjudicial. Si no vendes, puedes haber estado perdiendo tiempo y que tu negocio se vuelva insostenible por haber estado ocupado en las negociaciones y no en tu propia compañía. Y si vendes, quizá tu bolsillo se alegre, pero una mala atención a tus anteriores clientes podría afectar gravemente a tu reputación dentro del sector. ¿Cómo puedes evitar que una oferta de compra no afecte negativamente a tu empresa? Aquí algunas claves para conseguirlo:

1. Haz eficiente la negociación

Es evidente que una negociación de compra tiene que llevar su tiempo, sobre todo si tu comprador es un gigante y, antes de pagar nada, quiere auditar a tu empresa como es debido. Sin embargo, las negociaciones no pueden dejar a un lado tu objetivo de siempre: hacer rentable tu compañía. Por ello, haz lo más eficientes posibles las negociaciones y, si ves que la cosa va para largo, no desatiendas tu negocio. Tus compradores, si realmente son buenos, verán con buenos ojos que sigas destinando gran parte de tu tiempo al día a día de la empresa.

2. Indemnización si no hay compra

Este supuesto será difícil e improbable, pero puede darse. Imaginemos que tu posible comprador va a pasarse casi un año auditándote y quiere que estés encima de ese proceso. En ese caso puedes intentar incluir una cláusula que le haga asumir algún tipo de compensación económica si finalmente decide no comprar. Será difícil que acepte dicha cláusula, pero no estarás planteando ninguna locura.

3. Compromete (económicamente) a tu interesado

Imaginemos que la oferta es firme y decides aceptarla. Vale, hablemos de los flecos del contrato. Lo más probable es que, en el momento del traspaso de poderes, tengas asuntos que arreglar, clientes a los que darles un servicio, proveedores a los que pagar… Para formalizar la venta, tu comprador deberá comprometerse, como mínimo, a asumir todas  las deudas y trabajos pendientes que existan en tu compañía en el momento de la firma e incluso cierto tiempo después. Si no, las consecuencias serán negativas, porque aunque obtengas un beneficio económico quizá tu reputación se venga abajo y, cuando quieras volver a emprender, nadie confíe en ti.

4. Nunca dejes de trabajar

Este punto resume todos los anteriores y por eso es el más importante: nunca, absolutamente nunca, ni en el escenario más remoto, dejes de trabajar por estar inmerso en un proceso de venta de la compañía. Hasta que dicha venta se materialice (si es que lo hace), tu cliente es el único que merece el 100% de tu atención. Y cualquier comprador deberá entender, por el bien de todos, ese compromiso.

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