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Elegir el nombre de una startup es una decisión importante, pero no crucial. Más allá de cómo bautice un emprendedor su proyecto, la clave será que aquello que aporte valor a los consumidores.

A priori, podría parecer una nimiedad o algo que se da por supuesto a la hora de arrancar un proyecto, sin embargo, son muchos los emprendedores que se dan de bruces con este reto. ¿Cómo llamo a mi proyecto? Es una pregunta que deberá responder cuanto antes el fundador de toda startup, porque a partir del mismo será cómo los usuarios se construyan una primera idea del producto o servicio que ofrece esta empresa. Eso sí, no es lo más importante. 

Nombre de la startup

Al plantearse esta cuestión, todo emprendedor tiene que ser perfectamente consciente de que los nombres por sí mismos no significan nada. Piensa en cualquier objeto que tengas cerca. Una ventana, una mesa o una silla. Los llamamos así solamente para identificarlos, pero por sí solos no significan nada. Sin embargo, si hablamos de una ventana podemos presuponer que nos encontramos en un lugar con iluminación natural, al igual que si pensamos en una silla podremos imaginar que es un lugar en el que queremos estar lo más cómodos posibles.

Pero, “ventana” o “silla” no son más que una sucesión de letras. No hay más. Y no es algo nuevo. Incluso William Shakespeare ya hizo mención a este hecho cuando escribió aquellas palabras de anhelo que Julieta le dedicaba a Romeo en aquella obra cumbre de la literatura. “¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa con cualquier otro nombre olería igual de dulce”, se puede leer en la historia que relata el amor clandestino entre los jóvenes de dos familias enfrentadas de la ciudad de Verona. Y no le faltaban argumentos al dramaturgo inglés para hacer esa afirmación, puesto que una rosa, independientemente del nombre que tenga, siempre olerá bien.

Pues bien, con el nombre de una startup ocurre algo similar. Si repasamos el nombre de compañías tecnológicas, por ejemplo, veremos que la mayoría no significan absolutamente nada. ¿Qué quiere decir AirBnB o Lenovo? Por sí solos, sus nombres no nos dicen nada, aunque si nosotros los escuchamos rápidamente asociamos que estamos hablando de vacaciones, en el primer caso, y de ordenadores, de teclados o monitores en el segundo.

Lo mismo ocurre en otros casos. ¿Significa algo Amazon? Sin tener la menor idea de a qué se dedica esta compañía, pensaríamos en el río Amazonas o en la selva tropical con el mismo nombre, pero en ningún caso con una firma líder en el comercio electrónico. O Uber, que no es más que un adverbio alemán. ¿A quién se le ocurriría ponerle a su empresa “Muy” como hicieron Travis Kalanick y Garrett Camp, fundadores de esta compañía? Y no nos olvidemos de Google, que suena a un galimatías propio de los bebés, o Apple. ¿Por qué llamar así a una compañía tecnológica? Existen varias teorías sobre el nombre de la empresa cofundada por Steve Wozniak y Steve Jobs, pero ninguna que explique qué tiene que ver una manzana con un ordenador, una tableta o un ‘smartphone’.

Podríamos seguir enumerando compañías sin descanso, pero lo único que haríamos sería reafirmar nuestros argumentos. Cuando nos detenemos a pensar en los nombres de multitud de empresas nos percatamos, como ya hemos comentado, que la mayoría no significan nada, e incluso muchos de ellos son extremadamente raros. Pero, a pesar de esto, esos nombres nos resultan sumamente familiares. Pero, como ya nos adelantaba Shakespeare hace cientos de años, estas sucesiones de letras no hacen que valoremos a esas compañías, sino que son sus atributos, nuestra experiencia adquiriendo sus productos o servicios, las opiniones que hayamos recibido, todo ello es lo que hace que valoremos de un modo u otro esos nombres.

Es precisamente esto lo que debe de pensar todo emprendedor a la hora bautizar a su startup. Al final, el nombre del proyecto se volverá importante para los clientes cuando la compañía que construyas proporcione un valor significativo. Y no ocurrirá al revés. Es por ello que, más allá de acertar o no con el nombre, lo importante es aquello que ofrezca la compañía. Esto, además, hará más sencillo la elección del nombre, puesto que podrá ser todo lo disparatado o raro que al fundador le apetezca, porque lo que valorarán los consumidores y lo que dará valor a la empresa será el producto que ofrezca.

Por esto mismo, no hay que preocuparse por dar con el nombre idóneo para el proyecto a la primera. Lo más prioritario es acertar con el estudio de mercado, con aquello que la startup está creando, porque de ello dependerá que los consumidores presten más o menos atención a cuál es el nombre de la empresa. Si no tiene éxito, este detalle pasará totalmente desapercibido. Por todo ello, elegir nombre de nuestra startup es importante, pero no clave...

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