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Emprendedores 11 Jun 2018

Lo que debes saber antes de pedir financiación: valoración premoney y postmoney

Te traemos dos conceptos que los emprendedores neófitos no siempre controlan, pero que son básicos a la hora de plantear una ronda de financiación.

Acabas de decidir que necesitas financiación para tu startup. Ya tienes incluso decidido cuánto dinero te hace falta, quizá la elección más complicada. Pero ojo, que te falta otra pregunta por responder: ¿cuánto vale tu compañía? Y, sobre todo, ¿a cuánto aspiras que valga dentro de poco?

Hoy te traemos dos conceptos que los emprendedores neófitos no siempre controlan, pero que son básicos a la hora de plantear una ronda de financiación: la valoración premoney y la postmoney.

1. Valoración premoney. Ya lo habrás imaginado: es el valor de tu startup antes de que inicies una ronda de financiación. Es decir, el dinero que alguien debería pagar por ella aunque no pensaras hacer ronda.

2. Valoración postmoney. Esta es la importante: la valoración postmoney es la que tendrá tu compañía una vez que haya completado la ronda de financiación.

Ahora bien, ¿cuál de los dos precios tienes que darles a tus posibles inversores? El segundo, el postmoney. Evidentemente querrán conocer el premoney, pero a la hora de negociar y firmar la ampliación de capital, ellos entrarán con el valor posterior a dicha operación.

¿Cómo calcular la valoración postmoney?

Hay una fórmula sencilla para calcular, de manera rápida para calcular lo que valdrá tu compañía una vez finalizada la ronda: calcular la valoración premoney y sumarle el importe de la financiación que pretendes conseguir. Ahora bien, ¿es definitiva esta fórmula? En absoluto, por dos motivos:

1. La premoney puede no ser buena. Partimos de que, si estás afrontando tu primera ronda de financiación, la valoración premoney será la que tú, de manera subjetiva y personal, hayas decidido. Y ese criterio no tiene por qué coincidir con el de tus posibles inversores. Si tú dices que vales 3 millones y ellos que solo 1, es evidente que tendréis que encontrar un camino intermedio, con lo que el cálculo variará.

2. Oferta y demanda. Si tienes más ofertas de financiación de las que necesitas, tienes dos opciones: la primera, recaudar todo el dinero que puedas, aunque sobrepasen tus planes; la segunda, ‘vender más cara’ la inversión. ¿Qué quiere decir esto? Que, aunque solo levantes la financiación que necesitabas, decidas aumentar el coste de cada acción (aumentando la valoración postmoney o diluyendo menos tus acciones) para que los inversores interesados puedan pujar. Pero ojo, que esto también puede pasar al revés: si apenas tienes inversores interesados, es posible que la valoración postmoney acabe cayendo.

3. Riesgos asociados. Hay muchos factores intangibles que pueden variar la valoración. Si tu compañía está asumiendo unos riesgos demasiado elevados, es posible que la valoración baje.

Al final los cálculos serán orientativos, ya que lo que verdaderamente valdrá es lo que sepas negociar. Eso sí, vete con los dos términos bien aprendidos antes de salir a por financiación, no sea que te lleves un disgusto.

Si estás en búsqueda de financiación, no olvides consultar el programa Emprendedores.