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Emprendedores 26 Feb 2018

Pacto de socios: qué puedes pedir (y qué no) a los accionistas de tu startup

Te puede parecer una tontería, pero a veces acaban en disgusto: antes de empezar con tu proyecto, asegúrate de firmar un (buen) pacto de socios.

Cuando empiezas una startup todo es jolgorio, ilusión y esfuerzo, mucho esfuerzo. Y, como víctima colateral de este esfuerzo, pueden surgir complicaciones: las derivadas de no haber puesto, negro sobre blanco, a qué se compromete cada socio una vez comenzado el proyecto.

En este entorno de prisas y aceleración suele haber un gran perjudicado, el pacto de socios, que a veces es inexistente o se redacta de forma improvisada. Pero ojo, un pacto de socios es imprescindible. Ya sea a la hora de montar el proyecto o al dar entrada a nuevos accionistas, un buen pacto de socios podría ahorrarte más de un disgusto.

Si no sabes qué puedes esperar (y qué no) de tus futuros socios, aquí van algunos consejos.

A.- ¿Qué puedes esperar de tu socio?

1.- Que asuma un poder correspondiente a su porcentaje.

Esto siempre se puede negociar, pero en principio no parece lógico que una persona que tenga un 10% de tu empresa (si tu porcentaje es mucho mayor) pueda tomar ciertas decisiones que perjudiquen al proyecto o con las que no estés de acuerdo.

2.- Que se delimite el trabajo de cada uno.

Ojo, que luego llegan los disgustos. Tanto si metes a un socio trabajador como a un accionista, delimitad bien el trabajo que va a hacer. Especialmente en el caso del socio trabajador, no es aconsejable que tengáis un pacto verbal por el que os comprometéis a hacer todo lo que haga falta hasta cambiar el mundo, revolucionar vuestro sector o forraros. Antes o después podría haber problemas y, llegado el caso, todo debe estar claro.

3.- El reparto en caso de exit/venta.

En ocasiones, cuando hay un exit o una venta, algunos accionistas profesionales exigirán ser los primeros en cobrar, sobre todo si la venta es a un precio inferior al que entraron. La decisión será de todos, pero dejadlo por escrito: no te vaya a pasar como a Lane Becker, que vendió su startup por 50 millones... y él no vio un duro.

4.- Que no esté en la competencia.

Muy importante en caso de que entren nuevos accionistas. Todo buen fondo quiere diversificar sus inversiones, pero no parece una buena opción que, a la vez que invierte en ti, lo haga también en tu competencia. Tranquilo: la mayoría de fondos suelen aceptar esta cláusula.

B.- ¿Qué NO puedes esperar de tu socio?

1.- Que trabaje (si no es su papel).

Cuando entra un fondo de inversión profesional, la cosa suele estar clara: su trabajo es dar dinero y punto. Podrá ayudarte si las cosas van bien, pero no está obligado. Esta cláusula te conviene cuando estás en una fase inicial y te llega un pequeño business angels: si se compromete a darte contactos o realizar gestiones, ponedlo por escrito. Si no, no esperes que lo haga ni se lo exijas.

2.- Que sólo esté en tu compañía.

A tu socio trabajador (quizá) puedas pedirle que sólo trabaje en tu proyecto, pero si pretendes que el inversor externo haga lo mismo, tienes un problema. Si todo va bien, el inversor te dará un dinero... y con eso bastará. No pretendas que se convierta en un inversor con exclusividad.

3.- Que pueda salir.

Si tu inversor quiere salir de la compañía tras recibir una oferta por sus acciones, puedes cerrarte en banda o, al menos, ponerte a negociar. Igual no te viene bien que se vaya, pero piensa muy seriamente si quieres tener un socio a disgusto.

Si quieres saber al 100% cómo funciona, te recomendamos leerte este modelo de pacto de socios: el que Tomás Santoro, fundador de SumaCRM, firmó con sus accionistas.

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