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Emprendedores 27 Jun 2018

Qué es una startup zombie (y por qué esperamos que no te conviertas en una)

No queremos que acabes así, pero conviene que conozcas este concepto… y lo evites a toda costa.

Todo emprendedor aspira a ser el próximo gran gurú tecnológico, pero las cifras son testarudas: la gran parte de los proyectos empresariales tecnológicos acaban saliendo mal. Y esto no tiene por qué ser (necesariamente) una desgracia, pero los emprendedores intentan asumir esta realidad cuanto antes para no prolongar la agonía.

Lo malo es cuando esta agonía se alarga innecesariamente y acaba mal para todo el mundo. Es entonces cuando tu compañía se convierte en una ‘startup zombie’. Pero, ¿qué es una startup zombie? No hay una definición consensuada, pero podemos referirnos a estos dos contextos:

1. Cuando se ha atascado

Montaste una startup con un objetivo claro: conseguir financiación, ir creciendo, escalar lo máximo posible y aumentar tu valor de manera exponencial. Sin embargo, no lo has conseguido, pero tampoco has fracasado del todo: has conseguido que tu compañía sea rentable y dé de comer a un número determinado de empleados, pero parece imposible que seas capaz de escalar exponencialmente esa situación.

En este caso será muy difícil que tus inversores vuelvan a respaldarte en una nueva ronda de financiación, ya que todos tenéis medianamente claro que el crecimiento será sostenible, pero no lo suficientemente alto como para que tus accionistas puedan desinvertir o tú puedas vender la empresa. Resultado: tienes una empresa rentable y sostenible, que no es poco, pero ahí se acaba la cosa. Si esperabas otro escenario, quizá esto te defraude (y a tus inversores también), pero si al final lo que querías era vivir de tu trabajo, enhorabuena, lo has conseguido.

2. Cuando no lo has conseguido… pero tampoco puedes cerrar

No te deseamos este escenario en ningún caso, pero debes ser consciente de que puede darse y es más frecuente de lo que parece. Parece un drama cuando una startup no consigue sus objetivos y se ve condenada al cierre, ¿verdad? Pues hay algo peor: que sea consciente de que debe cerrar… pero no tenga dinero para hacerlo.

Y es que cualquier startup que se vea en una situación así puede tener cuentas pendientes con empleados, accionistas, proveedores, etc. En este caso, te tocará hacer un último esfuerzo y conseguir una cierta cantidad de ingresos para cerrar todo y volver a empezar.

Si quieres evitar que tu startup no se convierta en una startup zombie, no te pierdas la sección de emprendedores en el blog.

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