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Future Trends Forum 17 Ago 2018

Entregas en una hora: cómo Amazon ha revolucionado las compras por internet

Cada vez son menos los que esperan durante semanas la llegada de su compra online. Los plazos de entrega se han acortado hasta el hueso y la guerra por reducirlos aún más continúa.

Cada vez son menos los que esperan durante semanas la llegada de su compra online. Los plazos de entrega se han acortado hasta el hueso y la guerra por reducirlos aún más continúa.

Ni siquiera han pasado cinco años. Hasta entonces, nadie creía que se pudiera recibir sus compras por internet en una hora. Básicamente, esperábamos durante algunos días que nos llegase el libro o el gadget de turno. Creíamos que la espera estaba incluida en el precio, normalmente más bajo que en la calle. 

Curiosamente, uno de los problemas de la red era, a diferencia de lo que hoy sucede, su falta de inmediatez. Resultaba más rápido y sencillo pasarnos por un comercio de barrio antes de que cerrasen o hacer una visita a una gran superficie que hacer las compras por internet.

Se puede decir que, más o menos, eso empezó a cambiar con el aterrizaje, en 2014, de los envíos de Amazon que llegaban el mismo día en los grandes núcleos de población. De repente, las compras se volvieron realmente inmediatas y la multiplicación de los usuarios que apreciaron aquella inmediatez forzó a todos sus competidores y a las empresas de mensajería a acelerar sus tiempos. En menos de tres años, han aparecido nuevas opciones de aceleración: ya existen las entregas en una hora.

Parte de los miles de socios de Amazon han optado por depositar sus productos en sus almacenes y aprovechar la prodigiosa catapulta de su músculo logístico. El fenómeno de Estados Unidos se ha extendido a Europa. El mundo físico cada vez se parece más al mundo digital y no al revés.

A pesar de todo, las entregas ultrarrápidas siguen sin ser mayoritarias –afectan esencialmente a las ciudades más grandes y a un público milenial– y han planteado, además, nuevos problemas como, por ejemplo, qué ocurre si no estamos en casa para recibir el pedido. Por eso se están buscando fórmulas como abrir buzones y taquillas en distintas localizaciones.

De todos modos, cada vez son más los que dan por hecho la rapidez en un servicio de calidad y eso ha llevado a una auténtica pesadilla a las empresas de mensajería. Saben que sus plazos han cambiado, que sus clientes se han vuelto mucho menos comprensivos con las esperas y que, en el futuro, parece que todo irá a mejor (para sus clientes) y a peor (para ellas).   

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