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Según un estudio de Global Entrepreneurship Monitor, España se sitúa entre los 20 mejores países para emprender.

¿Con qué facilidad se puede emprender en España? ¿El apoyo gubernamental es suficiente? ¿Hasta qué punto la educación está vinculada a la actividad emprendedora? Estas (y muchas más) son algunas de las cuestiones que intentan dilucidar en el estudio Global Entrepreneurship Monitor y que, por las respuestas halladas, colocan a España en el top 20 de mejores países con un buen entorno para emprender.

Nuestro país, en concreto, se sitúa en el puesto 16 de 54, por delante de Irlanda, Suecia o Alemania. Le preceden Estados Unidos, China, Luxemburgo o Canadá, siendo Qatar el mejor país para emprender, según el último Informe Mundial GEM 2018/2019 elaborado por la red de expertos e instituciones que colaboran en este proyecto.

Los factores que analizan si el entorno para emprender de un país es mejor o peor se recogen en el Índice de Contexto de Emprendimiento Nacional (NECI). En el caso de España, sus infraestructuras físicas y las iniciativas gubernamentales de impulso a los emprendedores son los dos puntos fuertes que sitúan al país en el top 20.

Por el lado contrario, es necesario un mayor esfuerzo en términos de educación (tanto en etapa escolar como universitaria). El estudio señala también la elevada burocracia administrativa como un tema sensible para los emprendedores y pone nota a otros condicionantes, como la financiación empresarial (4,46 sobre 9) o la transferencia de I+D (4,63 sobre 9).


Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2018/2019 Global Report

Emprendedores más activos

Aunque el Global Entrepreneurship Monitor se estrena con el índice NECI es su veinte aniversario, su principal objetivo en las últimas décadas ha sido otro: medir la actividad emprendedora. A través de la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA, por sus siglas en inglés), el informe mide las iniciativas empresariales con menos de 3,5 años de vida en el mercado que están lideradas por personas de entre 18 y 64 años.

En el caso de España, la TEA se sitúa ya en el 6,4%, frente al 6,2% de 2017. El incremento de la tasa es ligero, pero no por ello menos importante: el dato está más cerca de los niveles precrisis (7,6% en 2007) y es el segundo año consecutivo en el que se queda por encima del 6%. Los países con un menor desarrollo económico, como Guatemala o Angola, presentan tasas mucho más elevadas (de hasta el 40,8%), mientras que en Alemania la TEA es del 5%.

Si tenemos en cuenta la tasa que mide los proyectos consolidados (aquellos con más de 3,5 años en el mercado), España pierde un punto (hasta el 6,1%) y se posiciona por debajo de la media de los países europeos y norteamericanos (7,4%) por la baja actividad durante la crisis económica.

Aún así, los efectos de la actividad emprendedora no están pasando inadvertidos. Poniendo el foco en el empleo, los puestos de trabajo generados por nuevas empresas en los últimos doce meses se han duplicado, pasando de 2,3 empleos a 5,9 empleos. En el caso de las compañías con más de 3,5 años de vida, el incremento ha sido del 70% (de 3,7 a 6,3 empleos nuevos).

Como cantidad no es sinónimo de calidad, el informe desgrana también que cerca del 70% de los nuevos empleos que se han creado en el último año son a tiempo completo. Alrededor del 60%, además, son fijos.

Por último, los expertos de GEM coinciden en que la paridad en el emprendimiento es cada vez más visible. Nueve mujeres levantan su propio negocio por cada diez hombres que hacen lo mismo, un dato que está muy por encima de la media europea (seis mujeres por cada diez hombres).

Aunque la paridad parece ser una realidad a la hora de iniciar una nueva aventura empresarial, esta condición no se cumple en todos los sectores. Al poner la lupa sobre la presencia femenina el sector tecnología y digital en España, los resultados son concluyentes: es casi nula

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