Del bitcoin al dinero digital soberano: luces y sombras de la confianza social en las criptomonedas.

 Nos encontramos en un momento de crisis de confianza generalizada. Según se desprende de nuestro informe “Confianza en la era digital”, recientemente publicado, existen soluciones para ganar la confianza de la ciudadanía. La siguiente figura resume las recomendaciones para solucionar los problemas de confianza, aportadas por los expertos del Future Trends Forum:

   
 
En estas soluciones para ganar la confianza, ¿qué papel pueden jugar las denominadas criptomonedas? ¿son un freno a la confianza o un acelerador? y, lo más importante, ¿confía la sociedad en las criptomonedas? 
Lo primero que debemos hacer para responder a estas preguntas es entender y clasificar las criptomonedas y ver qué características tienen, ya que en función de quién las emite y cuál es su propósito, pueden actuar de manera muy diferente de cara a la confianza.
Utilizamos la taxonomía propuesta por el Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés; Bank of International Settlements) para clasificar el dinero y, dentro de esta clasificación, clasificar el dinero digital. Por ejemplo, bitcoin sería una Criptomoneda (DLT no permisionada).
 
Podemos clasificar las criptomonedas en Bitcoins, AltCoins y Stablecoins, además de un cuarto tipo, que son las monedas digitales de Bancos Centrales (CBDC por sus siglas en inglés). A la hora de tratar el tema de la confianza distinguimos entre las CBDC y el resto, a las que llamaremos a partir de aquí criptomonedas no respaldadas por gobiernos. 
A continuación, veremos qué tipo de problemas pueden presentar las criptomonedas y qué tipo de ventajas tienen frente al dinero en efectivo u otros tipos de dinero electrónico.
 
Problemas de las criptomonedas:
Según una encuesta realizada por el Royal United Services Institute (RUSI), el think tank de defensa y seguridad más antiguo del mundo, el 63% de los bancos y el 56% de los gobiernos perciben las criptomonedas no respaldadas por gobiernos como un riesgo.
Por su parte, la ACAMS (Asociación de especialistas certificados en lucha contra el blanqueo de capitales), que también participó en la realización de la citada encuesta, apunta que a pesar de que el uso de criptomonedas por parte de delincuentes solo representa el 1% de todas las transacciones, sigue siendo percibido como de alto riesgo.
Respecto a la ciudadanía, la falta de conocimiento, lleva a la desconfianza: Al 76% de los ciudadanos no les resultan familiares las criptomonedas. 
Adicionalmente, la volatilidad del precio de bitcoin y de otras criptomonedas no respaldadas por gobiernos es un obstáculo importante para la confianza cuando se trata de adoptarlas como medio de intercambio o depósito de valor.
 
Por otro lado, están los que piensan que mientras no exista el “efectivo digital”, esto es, dinero digital totalmente anónimo, no se podrá confiar en las criptomonedas. Esta es la opinión del experto del Future Trends Forum, Jerry Brito, Director Ejecutivo de Coin Center, quien apuesta por una regulación que sea lo más parecida a la regulación del papel moneda, es decir, que las políticas de anti blanqueo de dinero y de protección a los consumidores no sean más duras que las que se aplican al papel moneda. En su opinión, un endurecimiento de la regulación puede ir en menoscabo de la libertad individual y en el aumento del control de los ciudadanos.
 
Respecto a las CBDC, el principal problema que se apunta es el que comenta Jerry Brito: Si la Reserva Federal de EEUU emite dólares digitales o el Banco Central Europeo emite euros digitales, ¿hasta qué punto se garantiza el anonimato y la liberta personal?
Por último, cabe destacar que, si se crean monedas CBDC, el poder de los gobiernos frente a la sociedad, dejando fuera de juego a la banca, podría poner en riesgo los principios democráticos básicos.
 
Ventajas de las criptomonedas:
La tecnología blockchain, y en particular, Bitcoin, ha surgido como una posible solución a la erosión de la confianza en las instituciones tradicionales y los intermediarios en general, ya que supuestamente elimina la necesidad de confianza entre las partes. No olvidemos que Bitcoin surge a consecuencia de la crisis financiera de 2008. 
Con la adecuada regulación, el intercambio de bienes y servicios entre particulares, sin necesidad de intermediación de una plataforma financiera, y a nivel planetario, podría suponer una revolución en la forma en que vivimos, trabajamos y realizamos actividades recreativas.
 
De estos problemas y ventajas, llegamos a las siguientes conclusiones: 
  1. Las criptomonedas han llegado para quedarse. Sean como herramientas especulativas, como depósitos de valor o como medios de pago.
  2. Los reguladores tienen que desarrollar normas específicas para cada categoría de criptomonedas. La innovación ha ido en este campo, como en muchos otros, por delante de la regulación. Como dijo Agustín Carstens, Director General del Banco de Pagos Internacionales, las autoridades deberían centrarse en los vínculos que tienen las criptomonedas con el sistema financiero convencional y aplicar el principio de igualdad de condiciones de "mismo riesgo, misma regulación". 
  3. Hacen falta aún unos años para que las criptomonedas sean utilizadas por el gran público. Para ello, lo fundamental es que generen confianza y que tengan una aplicación útil, y sin trabas. 
  4. Las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC) son actualmente una de las palancas más revolucionarias en el ecosistema financiero global: El Banco Popular de China ha anunciado la inminente sustitución del efectivo que circula actualmente por una nueva moneda digital. Es necesario despejar y determinar el papel de la banca en un escenario de CBDC donde los Banco Centrales podrían llegar a tener cuentas de ciudadanos particulares. 
Si quieres profundizar en los retos y oportunidades de la (des)confianza actual, te invitamos a leer el informe “Confianza en la era digital”.
 
Si quieres conocer más sobre el dinero digital, las tecnologías que lo soportan y las oportunidades que vienen, puedes leer el informe "El futuro del dinero”.

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