Una de las tendencias de la nueva comercialización del espacio es el aumento de la facilidad de enviar pequeños cohetes al espacio.

La empresa estadounidense Rocket Lab llevaba a cabo con éxito el 5 de mayo de 2019 el lanzamiento de su cuarta misión comercial. Con ella suman un total de 28 satélites colocados en órbita con su cohete Electron.

Con 17 metros de alto, 1,2 de diámetro, y un peso al lanzamiento de 12.250 kilos el Electron es un cohete innovador: está construido íntegramente en fibra de carbono; su motor, impreso en 3D, utiliza bombas eléctricas para mover el combustible en lugar de las turbobombas a gas de los cohetes más grandes, lo que lo hace más sencillo, barato y en principio más fiable.

Está diseñado para colocar cargas de entre 150 y 255 kilos en órbita sincrónica al Sol, un segmento de mercado con gran demanda. De hecho según Peter Beck, el fundador de la empresa, el Electron podría satisfacer aproximadamente el 65% de la demanda de cargas de pago.

El precio, de unos 4 millones de dólares por lanzamiento, también es atractivo, aunque no mucho más barato por kilo que otras opciones. Pero su gran ventaja, al menos según el fabricante, es que no hay que esperar turno como carga secundaria en un lanzamiento de un cohete más grande. De hecho el lanzamiento del día 5 fue el segundo del año pero tienen programados un total de 16 para 2019. Y Rocket Lab tiene una fábrica con la que dicen ser capaces de fabricar uno a la semana si la demanda lo justifica.

Rocket Lab no es, ni con mucho, la única empresa privada que está buscando hacerse un hueco en este mercado, aunque ha sido la primera.

En China se han producido ya sendos lanzamientos a cargo de LandSpace y OneSpace, que con sus cohetes ZhuQue-1 y OS-M respectivamente buscan hacerse un hueco en este segmento. Pero lamentablemente los dos lanzamientos fracasaron. Así que ahora es iSpace la que puede convertirse en la primera empresa privada china en llevar a cabo un lanzamiento orbital si su cohete Hyperbola-1 lo consigue en el próximo mes de junio.

Pero estas tres empresas no son sino una muestra de la enorme actividad que está teniendo el sector privado espacial chino desde la liberalización decretada por el gobierno en 2014. Hay tal cantidad de empresas que es difícil seguirles la pista a todas pero al menos Deep Blue Aerospace, Orbit Energy, Jiuzhou Yunjian, Ningbo Space Engine Technology, S-Motor y Space Transportation han llevado a cabo ya pruebas de motores para cohetes de este estilo.

En Europa la empresa española PLD Space está en pleno desarrollo del Miura 5, un cohete que entra de lleno en este mercado y que está destinado a convertirse en el lanzador para cargas pequeñas de la Agencia Espacial Europea.

Otra empresa que busca un hueco en este mercado es Virgin Orbit, que ha convertido un Boeing 747 en la plataforma de lanzamiento de su cohete LauncherOne. De características muy similares al resto de los mencionados en esta anotación es un cohete diseñado para colocar hasta 300 kilos en órbita heliosíncrona de 500 kilómetros o 500 kilos a 230 kilómetros. Cosmic Girl, que es como han bautizado a este avión, ya ha hecho varios vuelos de prueba con un LauncherOne sujeto bajo su ala, con lo que Virgin Orbit tiene muchas posibilidades de llevar a cabo su primer lanzamiento orbital este año.

Stratolaunch también ha construido un avión para utilizarlo como plataforma de lanzamiento de cohetes, el Scaled Composites 220, bautizado como Roc, que es el avión de más envergadura del mundo. Aunque tras la prematura muerte de Paul G. Allen, el fundador de la empresa, está por ver si la empresa llegará a llevar a cabo ningún lanzamiento en un mercado cada vez más atestado y en el que un avión tan grande como ese quizás no consiga hacerse hueco.

Eso sí, lanzar desde el aire tiene bastante sentido porque se evita la parte más densa de la atmósfera, con el consiguiente en ahorro de combustible para el cohete. Y además se lanza por encima de las nubes, con lo que se reduce la posibilidad de que la meteorología impida el lanzamiento.

Lo que está claro es que 2019 y 2020 van a ser años fundamentales en la democratización del acceso al espacio, uno de los temas fundamentales que se mencionaron en el Future Trends Forum; cuanta más oferta, mejor para quienes la demandan.

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