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El emprendimiento social es una palanca fundamental para la lucha contra el coronavirus, movilizando recursos, bienes y servicios con la agilidad propia de las compañías modernas.

La experta del Future Trends Forum, Diana Wells, presidenta de Ashoka, nos contaba en este vídeo cómo los emprendedores sociales están comprometidos en ayudar a la sociedad a resolver los problemas más complicados a los que ésta se enfrenta.

El emprendimiento social, tal y como nos cuenta Wells, tiene una visión de esperanza y cambio ante la adversidad, mirando al mundo con la perspectiva de brindar soluciones donde otros sólo ven problemas irresolubles.

Los términos emprendedor social y emprendimiento social fueron utilizados por primera vez en la literatura en 1953 por H. Bowen en su libro “Social Responsibilities of the Businessman”. Los términos se generalizaron en la década de los 80 del siglo pasado, promovidos por Bill Drayton, fundador de Ashoka, quien acuñó el término emprendedor social para referirse a personas que se enfrentan de manera innovadora, con toda su energía, pasión, y tenacidad a resolver los problemas más importantes de nuestras sociedades.

El emprendimiento social va más allá de las personas y engloba también a las empresas que tienen, entre sus finalidades, aportar soluciones nuevas a la sociedad y tienen entre sus prioridades la responsabilidad social.

El concepto cobra hoy todo su significado. Se trata de colaborar entre todos los actores de una nueva manera: como decíamos en un post reciente, “Debemos aprender a innovar de forma global, solidaria, desinteresada, generosa. Pasar de la competición a la cooperación a todos los niveles: entre empresas, entre naciones, entre continentes, con equipos multidisciplinares en modelos de Quíntuple Hélice, que son el motor de la innovación social.

Un gran número de iniciativas en la lucha contra el coronavirus tiene vocación social. Veamos algunos ejemplos significativos:

  • Las empresas españolas están movilizando no sólo dinero sino también sus contactos y sus recursos para agilizar operaciones de compra de material de protección, de respiradores y de tests en mercados internacionales. La agilidad de las compañías en el mercado internacional suele ser mayor que la de las administraciones públicas.
  • Se están creando clusters de emprendedores, PYMEs, investigadores y científicos para crear respiradores con tecnología 3D.
  • Las PYMEs de muchos lugares de España -cabe destacar la industria del calzado en Arnedo, La Rioja-, han sido capaces de, en tan sólo una semana, cambiar su producción tradicional por la producción de equipos de protección contra el virus.
  • En esa misma línea, grandes empresas textiles están cambiando sus líneas de producción para fabricar EPIs. Empresas como Zara o C&A ya fabrican mascarillas y equipamientos de protección.
  • Los fabricantes de perfumes, incluidos Givenchy y Christian Dior, han cambiado la producción para abastecer el mercado de desinfectantes para manos, al igual que la industria de bebidas alcohólicas, incluidos Absolut Vodka y Brewdog.
  • La industria hotelera se ha volcado para convertir sus hoteles en hoteles medicalizados donde se puede tratar a pacientes afectados por el coronavirus.
  • Gracias a la iniciativa de un médico italiano, el Dr. Renato Favero, se están creando respiradores con un producto de Decathlon, quien ya ha cedido su stock y va a fabricar a gran escala las máscaras de snorkel Easybreath.
  • Grandes clubes de fútbol están cediendo sus instalaciones para crear centros de distribución de material y, si llega el caso, crear hospitales de campaña.
  • Las grandes empresas de mensajería se han ofrecido a canalizar las donaciones ciudadanas hacia el Sistema de Sanidad.
  • Las entidades financieras están poniendo en marcha planes de choque para ayudar a empresas y familias a amortiguar los efectos de la crisis generada por el COVID-19, como adelantar las pensiones, permitir la carencia en el pago del capital de las hipotecas o activar líneas de avales para PYMEs y autónomos.
  • Las fundaciones también están pendientes del emprendimiento social. Por ejemplo, la Fundación CRE100DO ha creado el microsite “Colaborar frente al COVID-19” para facilitar a la comunidad un espacio informativo y de colaboración con la última hora en la gestión de la crisis del Coronavirus desde el punto de vista empresarial, recogiendo las buenas prácticas que empresas CRE100DO están poniendo en marcha.

Como vemos, las iniciativas de emprendimiento social para luchar contra la pandemia que padecemos son numerosas y potentes. Y seguirán consolidándose las actuales y surgiendo nuevas.

La innovación social fue analizada por el Future Trends Forum, donde los expertos participantes en la reunión identificaron la posibilidad de una nueva corriente de innovación, que además de crear riqueza sostenible, estaba enfocada a paliar problemas sociales.

El enorme movimiento actual de colaboración de las entidades privadas hacia el bien común, codo con codo con la ciudadanía, estimamos que cambiará para siempre las sensibilidades empresariales y sociales y, en definitiva, remodelará la sociedad en la que vivimos.

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