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Future Trends Forum 08 Jun 2018

¿Cuáles son las implicaciones de que cada vez vivamos más años?

John Martin
John Martin

Consultor, Miembro de los Consejos del Mercado de Trabajo del Gobierno irlandés y francés en Consejo de Gobierno

El aumento de la longevidad constituye una verdadera bendición con la que nuestros ancestros solo podían soñar. No obstante, este fenómeno también comporta arduas complicaciones.

Extracto de la Publicación de Longevidad de la Fundación Innovación Bankinter:

El envejecimiento de la población es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el mundo. Su importancia es igual, si no mayor, a la de la lucha contra el cambio climático o la de amenazas globales como la proliferación de armas nucleares. Es cierto que para gran parte de la población mundial, que cada día es más numerosa, el aumento de la longevidad constituye una verdadera bendición con la que nuestros ancestros solo podían soñar. No obstante, este fenómeno también comporta arduas complicaciones para el mercado laboral, los sistemas sanitarios y de protección social e incluso para las convenciones socioculturales que rodean a conceptos como el de las generaciones o el de igualdad intergeneracional.

En muchos países de la OCDE, la población está envejeciendo a pasos agigantados: de hecho, en Japón, la población lleva casi una década en constante declive. Pero el alcance de esta tendencia va más allá de la OCDE: en China, la población en edad de trabajar lleva años reduciéndose tras alcanzar su punto máximo en 2011. En las próximas décadas, este rápido envejecimiento de la población afectará de forma muy negativa a la oferta de mano de obra, lo que conducirá a una disminución de los ingresos reales y supondrá una elevadísima presión financiera para los sistemas sanitarios y de protección social. La única solución sería compensar este efecto con un crecimiento de las tasas de empleo y/o el total anual de horas trabajadas, o bien con un incremento de la productividad.

Una de las respuestas parciales a estos retos se puede resumir con la siguiente consigna: “Vivir más, trabajar más”. A este respecto, hay buenas y malas noticias. Las buenas son que desde hace dos décadas la jubilación anticipada está en decadencia y las tasas de empleo de los trabajadores mayores de 55 años han aumentado en prácticamente todos los países de la OCDE. Los trabajadores mayores cada vez permanecen más tiempo en el mercado laboral, una tendencia que parece abocada a continuar. Las malas noticias consisten en que las empresas todavía son muy reacias a contratar a trabajadores mayores, a pesar de que cada vez constituyen un porcentaje más significativo de la población activa. El edadismo campa a sus anchas en los lugares de trabajo y, para superarlo, necesitaremos acciones concertadas que aborden una gran variedad de aspectos, como la prima de antigüedad, la legislación de protección del empleo, la formación continua o la jubilación parcial. 

La longevidad conlleva muchos desafíos para los sistemas sanitarios y de cuidados prolongados. Las tasas de alzhéimer y demencia están en alza, lógicamente, así como muchas otras enfermedades crónicas vinculadas al envejecimiento. Los presupuestos para la sanidad y los cuidados llegarán al límite de su capacidad, y los cuidadores y las redes de apoyo familiar se verán sometidos a una tremenda presión. Mientras tanto, las farmacéuticas están invirtiendo ingentes sumas de dinero en el desarrollo de nuevos fármacos, terapias génicas y robots que puedan aligerar la carga médica derivada del envejecimiento.

Pero más allá de todo esto, vamos a tener que redefinir la concepción social de las generaciones. En el futuro, será habitual que convivan cuatro generaciones de una misma familia. ¿Cómo podemos garantizar la solidaridad intergeneracional en un mundo en el que cada vez hay más mayores y en el que muchos jóvenes se encuentran con dificultades para avanzar en sus carreras y fundar una familia?

longevidad

Si quieres saber más sobre la discriminación por motivos de edad, descarga la publicación de longevidad.

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