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Tal es el interés del consumidor en comprar energía verde que a las energéticas no les basta con decir que la electricidad que sirven a sus clientes es limpia: deben demostrarlo.

La transición hacia las energías renovables no tiene vuelta atrás. No solo porque los consumidores estén empezando a exigir ese cambio a sus proveedores: también es una cuestión de costes. Tal y como explica Jeremy Rifkin en El Green New Deal global, este año ha sido el primero de la historia en el que el precio de producción de la energía solar ha sido inferior al del gas. Y es de esperar que los costes fijos sigan cayendo exponencialmente, como ya sucedió con los microchips.

Los grandes fondos de pensiones, especialmente poderosos en Estados Unidos y que mueven billones de dólares, ya están decidiendo desinvertir, dice Rifkin, en todo lo que tenga que ver con la industria del petróleo. No se han vuelto ecologistas de la noche a la mañana: simplemente, no confían en que sea una buena inversión a largo plazo. Si se acerca el ocaso de la era del carbono, mejor poner los huevos en otras cestas.

Las energéticas son muy conscientes del momento de cambio que atravesamos. Su apuesta por las renovables no es nueva; en el caso de algunas compañías, es muy fuerte. El surgimiento y consolidación de startups como Holaluz, especializadas en servir energía 100% renovable, demuestra que la demanda es fuerte.

Más transparencia

Tal es el interés del consumidor en comprar energía verde que a las energéticas no les basta con decir que la electricidad que sirven a sus clientes es limpia: deben demostrarlo. Por el momento, la manera más común de hacerlo es ofrecer en la factura un desglose del mix energético empleado en la producción de los kilowatios consumidos. El cliente debe leerlo y creerse lo que pone en el papel.

Hay una tecnología relativamente nueva que, entre otras cosas, ayuda a certificar de forma segura el origen de los productos. Esa tecnología es blockchain, o las cadenas de bloques. Empresas como Iberdrola o Acciona Energía ya la están empleando para demostrar el origen de la energía renovable que venden. 

La virtud de blockchain es que todas las transacciones que se realicen dentro de la red (en este caso, la información sobre la procedencia de la energía) quedan registradas en la plataforma de manera permanente e inamovible. Todas las partes (clientes, productores, supervisores, etcétera) ven a la vez cada nuevo registro, que cuando queda escrito ya no se puede borrar. Y la validación de la información, que circula encriptada, no depende de una entidad central, es decir, no ha de pasar por un filtro determinado. Eso permite que se cierren transacciones entre particulares sin supervisión de terceros. El sistema funciona no porque alguien o algo lo respalde y garantice que nadie hace trampas (como los bancos centrales en el caso del dinero de curso legal), sino porque la propia comunidad lo arbitra.

Cómo funciona Blockchain

Blockchain es la tecnología que se inventó el creador del bitcoin para desarrollar una moneda virtual que no necesitase regulador y que, pese a ello, fuese de uso seguro. ¿Qué son los famosos bloques? Cada uno de ellos es una especie de libro de registros de todo lo que sucede en la red en cuestión (por ejemplo, las transacciones entre bitcoins) en un tiempo determinado. Transcurrido ese plazo predeterminado, se cierra el bloque y se abre otro nuevo, que contendrá el anterior y añadirá las nuevas transacciones que se lleven a cabo en el tiempo estipulado.

Y así sucesivamente, de manera que cada bloque es en realidad una cadena de bloques: el registro de la última transacción realizada se inscribe junto a todo el historial de transacciones. O dicho de otro modo: todos los participantes de una blockchain saben en todo momento qué han hecho todos los demás desde que se creó esa blockchain. La transparencia es total. No se puede engañar sin que lo vea todo el mundo.

La confianza es la base de este sistema. Confianza como la que se van a ganar las energéticas que apuesten por blockchain para reforzar la trazabilidad de sus renovables.

Si quieres profundizar en qué tipos de Blockchain existen, para qué se pueden utilizar y qué aportan, te animamos a visitar la página de nuestra tendencia “El futuro del dinero”.

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