​Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Politica de cookies

¿Pero había consolas cuando eras pequeño? Si tienes hijos, te habrán hecho está pregunta.

Ésta es la pregunta que tienen que aguantar cada vez más padres con niños pequeños, convencidos por supuesto de que en los años ochenta y noventa nadie jugaba a videojuegos en casa porque, sencillamente, no existían.

Sin embargo, es justamente en los ochenta y noventa cuando nacen mitos como Super Mario, Sony el Erizo, Donkey Kong o La Leyenda de Zelda, creaciones todas ellas de Nintendo y Sega. Fue entonces cuando salió a la venta la primera edición de PlayStation.

Es cierto que las consolas no eran como las de ahora. Por ejemplo, en los noventa ofrecían dos o tres dimensiones y unidades de procesamiento de 16 bits y los juegos venían normalmente en cartuchos. A los más afortunados, en más de un sentido, sus padres les compraban una consola llamada Neo Geo, que ofrecía una experiencia muy similar a las de las máquinas de los bares y salones recreativos. La Neo Geo costaba más de 600 dólares y muchos de sus videojuegos rondaban los 200 dólares. Su unidad de procesamiento llegaba hasta los 24 bits. Casi ninguna consola estaba conectada a internet.

A principios del SXXI, las cosas cambiaron y mucho. Aquí es cuando nos volvimos locos con la PlayStation 2 (PS2), que ofrecía nuevos juegos, la posibilidad de aprovechar las primeras conexiones a internet de alta velocidad, una unidad de procesamiento de 128 bits y el almacenamiento, bastante más barato, de los juegos en CD en vez de cartuchos (es verdad que esto último ya lo llevaba la PS1).

Tras el éxito brutal de la PlayStation 2, llegó la primera edición de la Xbox de Microsoft, que no tardó en acompañarla con la Xbox 360, y la irrupción de Nintendo con la Wii. Eran palabras mayores: mayor integración con los ordenadores de mesa, puertos USB, una calidad gráfica impensable sólo diez años antes e incluso nuevas oportunidades de interacción mediante los movimientos de los jugadores.

Esos niños que niegan la existencia o califican de prehistóricas las videoconsolas de sus padres, recuerdan únicamente el mundo de los últimos cinco años, regido esencialmente por Sony y Microsoft, la oportunidad de encontrar aliados y equipos rivales que jueguen con nosotros en cualquier punto del globo, la integración cada vez mayor con los smartphones y el comienzo de una nueva era, que por supuesto pasará tan fugazmente como las anteriores, marcada por la realidad virtual. Ellos también tendrán que escuchar a sus hijos la pregunta de si existían las videoconsolas en sus tiempos.

Artículos relacionados

Más en nuestra web